España

Los retos económicos del nuevo Gobierno

Vender Bankia o elaborar los Presupuestos con un ajuste de 5.500 millones de euros

Soraya Sáenz de Santamaría, acompañada por los ministros de Economía y Competitividad y de Hacienda, Luis de Guindos (i) y Cristóbal Montoro
Soraya Sáenz de Santamaría, acompañada por los ministros de Economía y Competitividad y de Hacienda, Luis de Guindos (i) y Cristóbal Montoro - EFE

El nuevo Gobierno de Mariano Rajoy deberá hacer frente a algunas de las grandes cuestiones económicas del Estado como asegurar el futuro de las pensiones, a través del Pacto de Toledo, cuando en el Fondo de Reserva quedan 25.000 millones. Además, algunos ministerios tendrán que adaptarse a las directrices europeas llegadas durante los últimos 300 días que hasta ahora un Gobierno en funciones no había podido aplicar por falta de competencias. Así ocurrirá con el ministerio de Hacienda, a quien se le exige un ajuste de 5.500 millones en los presupuestos de 2017. También está pendiente completar la ley de unidad de mercado y aprobar la reforma de los servicios profesionales por parte del ministerio de Economía, ambas medidas exigidas por Bruselas.

Vender Bankia y quitar trabas a la actividad

La gran tarea que deberá abordar el nuevo ministro de Economía será definir el calendario y la forma en que fusiona y privatiza Bankia y BMN. Muchas de las tareas para esta legislatura son reformas pendientes de la pasada. Por ejemplo, abordar de una vez por todas la liberalización de los servicios y los colegios profesionales, que se ha topado con el «lobby» de varios sectores. Economía deberá profundizar además en la ley de unidad de mercado que elimina trabas a la actividad y en la de insolvencias para limitar la liquidación de empresas, y adoptar medidas para fomentar que las empresas ganen tamaño. Son todas ellas medidas encaminadas a mejorar la competitividad y productividad de la economía nacional.

Presupuestos con un ajuste de 5.500 millones

Las tareas más urgentes pasan por la ventanilla de Hacienda. La elaboración de unos presupuestos está al frente de todas las prioridades, después de que Bruselas reclamara por carta hace unos días unos nuevos en los que España incluya el ajuste de 5.500 millones que debe hacer el Ejecutivo en 2017. Para ello, previamente deberá aprobar un techo de gasto. Junto a este tajo en las cuentas, Hacienda tiene una ardua lista de reformas sobre la mesa. Además, debe aprobar los nuevos objetivos de estabilidad para que las comunidades puedan trazar sus presupuestos de 2017. Y como gran reforma pendiente en el horizonte figura la del sistema de financiación autonómico, que conllevará una reordenación de los impuestos regionales.

Inversión pública frente a la exigencia de recortes

La parálisis política y las exigencias de ajustes por parte de Bruselas se han reflejado en una fuerte caída de la inversión pública. En los nueve primeros meses de 2016 las licitaciones de obra civil por parte de la Administración central se han desplomado un 21,6%. Al margen de la siempre ardua cuadratura del círculo de mantener la inversión ante las necesidades de consolidación fiscal, Fomento deberá afrontar la inminente liquidación de las autopistas deficitarias, las famosas radiales de Madrid, que le obligarán a desembolsar un importe aún sin determinar (hasta 5.000 millones, según estimaciones). La segunda cuestión es si recuperará su proyecto inicial de introducir competidores privados, que se enfrenten a Renfe, en los servicios de AVE.

Incertidumbre sobre las ayudas al automóvil

En cuanto al mercado del automóvil, el Gobierno deberá decidir si sigue con los incentivos a la compra de vehículos, que se agotaron este verano con el último plan PIVE. Parece que la venta sigue robusta, aunque los concesionarios ya han advertido una menor demanda.

El turismo, por su parte, sigue batiendo récords. Se espera que el año cierre, de nuevo, en máximos históricos. Respecto a AENA, ha señalado que las compañías aéreas han programado un 12,7% más de asientos para esta campaña de invierno.

En energía, debería abaratar las facturas de la luz eliminando costes ajenos, facilitar el crecimiento ordenado de las renovables e introducir más competencia en los mercados de los carburantes.

Reducir el desempleo y garantizar las pensiones

Los principales objetivos de este Ministerio y del propio Gobierno son reducir aún más el paro y garantizar el sistema de pensiones. Durante la última legislatura, el número de desempleados ha bajado en 966.500, según la EPA del tercer trimestre de este año, y la tasa de paro ha descendido del 22,56% al 18,91%.

Por otra parte, el Pacto de Toledo debe de trabajar urgentemente para asegurar el sistema de pensiones, reformando su mecanismo de financiación. El Estado desembolsa cada mes 8.500 millones de euros para pagar todas las pensiones. Incluso, ha tenido que acudir al Fondo de Reserva, en el que apenas quedan 25.000 millones, para hacer frente a las pagas de julio y diciembre de los pensionistas.

Seguir conquistando mercados internacionales

España es una potencia agrícola mundial, no en vano es el tercer sector exportador de nuestro país. El Ministerio no solo no quiere perder este puesto de privilegio, sino que apuesta por ser aún más competitivo para seguir conquistando mercados. La mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria es otra de las obsesiones del departamento que ha estado dirigiendo Isabel García Tejerina, al igual que la integración de cooperativas para ganar tamaño y eficiencia, por lo que se seguirá ahondando en estos aspectos. El sector lácteo, una preocupación ya desde tiempos de su predecesor por los graves problemas que padece desde hace años, deberá estar en la agenda del nuevo ministro. En materia de pesca, la pelea se librará en Bruselas para no perder cuotas de captura.

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