Primarias del PSOE

El resquebrajado mapa del sanchismo

Tras las primarias regionales, Pedro Sánchez controla la mayoría de federaciones del PSOE, pero tiene enfrente a Andalucía, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana, Extremadura y Aragón

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Cuando Pedro Sánchez reconquistó la secretaría general del PSOE, en las primarias del pasado mayo, tuvo claro que su inmediata batalla iba a librarla en el territorio. Su objetivo: controlar las «baronías» socialistas. Apenas cinco meses después de iniciar aquella particular batalla, el resultado final deja un partido territorialmente dividido y con varias y potentes regiones amarradas por los antisanchistas. Constituyen un frente de poder territorial dentro del partido que condicionará las maniobras de Sánchez y sus estrategias en cuestiones clave como, por ejemplo, su postura ante el órdago independentista y -en general- sus «recetas» en grandes cuestiones de Estado.

El sanchismo ha pasado a controlar la mayor parte de las federaciones territoriales del PSOE, pero en las emblemáticas ha quedado arrinconado. Así, ha logrado amarrar las «baronías» de Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Cataluña, Castilla y León, Galicia, La Rioja, Madrid, Murcia y Navarra. Pero se ha quedado sin poder controlar Andalucía, el País Vasco, Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana.

Tras haber 'resucitado' al frente del PSOE en las primarias de mayo, Pedro Sánchez puso en el punto de mira a los «barones» que abiertamente le habían dado la espalda, que habían criticado abiertamente la deriva en la que había entrado el partido durante su primera etapa al frente de la secretaría general. En suma, aquellos que contribuyeron decisivamente a su dimisión como secretario general en octubre de 2016.

En particular, se anotó como objetivos a batir al aragonés Javier Lambán, al valenciano Ximo Puig y al castellanomanchego Emiliano García-Page, además de al asturiano Javier Fernández, que fue quien le sustituyó al frente de la gestora que dirigió el partido en el «interregno» entre la dimisión de Sánchez y su vuelta al poder tras las primarias del pasado mayo. A la lista de objetivos a batir se unió también el extremeño Guillermo Fernández-Vara. Andalucía quedaba como misión imposible, feudo del susanismo.

En junio se puso en marcha la maquinaria para librar esa batalla por el poder territorial, y el resultado final es un mapa socialista abierto en canal y con sonadas trincheras antisanchistas.

Este pasdado domingo, Javier Lambán ha logrado revalidar la secretaría general del PSOE aragonés al imponerse a la candidata por la que había apostado Ferraz, la zaragozana Carmen Dueso. La apuesta de Sánchez por Dueso dinamitó lo que hasta hace menos de dos meses había sido el sanchismo aragonés encabezado por Susana Sumelzo. Ferraz, al apostar por la candidata Dueso, generó un desconteto entre los sanchista aragoneses que acabó en desbandada interna y con Sumelzo distanciada de Pedro Sánchez.

El triunfo de Lambán en Aragón llega tras los que se anotaron Ximo Puig en Valencia, Page en Castilla-La Mancha -donde barrió al candidato sanchista-, Vara en Extremadura y Susana Díaz en su potente feudo andaluz. En el País Vasco, Idoia Mendía también amarró el poder y fue reelegida líder del PSE frente al sanchista Unai Ortuzar.