EFE

Responsabilidades políticas: nadie evitó el colapso de la AP-6, a pesar de los avisos desde días antes

Tras la imprevisión y la falta de reacción, llega la batalla política de las responsabilidades

MadridActualizado:

Miles de conductores soportaron la tormenta perfecta debido a un cúmulo de circunstancias entre las que se cuentan la imprevisión de unos y la falta de reacción de otros. Pese a que los responsables de Fomento, la DGT y la Aemet llevaban desde el jueves avisando de la previsión de fuertes nevadas para el fin de semana, nada ni nadie impidió el colapso que atrapó a miles de conductores, muchos de ellos sin cadenas, en la AP-6. Ahora se inicia la batalla política sobre quiénes son los responsables.

Difícilmente alguien podrá decir que no sabía que se avecinaba un temporal: los medios de comunicación repicaban, desde el jueves, los avisos lanzados por la Aemet, la DGT y el Ministerio de Fomento en relación con la previsión de nevadas los días 6 y 7 de enero, que también llegaron vía Twitter. Dieciocho provincias estaban en alerta, primero amarilla, y el viernes naranja -lo que implica «un riesgo meteorológico importante»- por nieve que, según la Aemet, caería a cotas de «entre 400 y 700 metros en la mitad noroeste de la península, y de 700 a 1.000 metros en el resto».

Recomendaciones

También desde la consejería de Castilla y León se advertía, la víspera del Día de Reyes, de las precipitaciones de nieve que iban a llegar, coincidiendo con los desplazamientos del fin de las fiestas navideñas, por lo que recomendaba «encarecidamente la consulta tanto de la previsión meteorológica como del estado del tráfico». Recomendaban viajar con el depósito lleno, comida y cadenas.

Los avisos estaban lanzados, y los dispositivos preparados. Pero a pesar de ello, la noche del sábado se convirtió en un infierno para miles de viajeros que se vieron atrapados donde menos lo esperaban: en una autopista de peaje a 100 kilómetros de la capital.

Una vez más, las redes sociales se convirtieron en el patio de vecinos en que se expresaban todas las opiniones. Las de los indignados conductores atrapados -algunos con bebés o ancianos, y al borde de la desesperación-; y las de quienes les recriminaban su falta de previsión al ponerse en carretera sin las prevenciones mínimas.

«Listos del carril izquierdo»

Los primeros se defendían: nadie les impidió tomar la AP-6 ni les advirtió que fueran obligatorias las cadenas. Otros resaltaban que sobre las 21 h., ya con mucha nieve, se circulaba sólo por un carril dejando el otro libre para vehículos de emergencias, hasta que «los listos del carril izquierdo aparecieron, luego nos paramos todos y ya no había sitio para las quitanieves».

No falló la solidaridad invidivual: se ofrecían «zumos, comida» o hasta «plazas libres con la calefacción a tope en un autobús». Y un bufete de abogados recomendaba buscar «pruebas» de la presencia en la autopista, para futuras reclamaciones al concesionario.

Los problemas en la AP-6 se dieron en la vertiente castellanoleonesa; la subdelegada del Gobierno en Ávila, María de los Ángeles Ortega, reconocía que no se esperaba que cayera esa cantidad de nieve, y advertía que la provincia estaba incomunicada por carretera, informa Efe. En la Comunidad de Madrid, el director de Emergencias, Carlos Novillo, informaba de la situación de calma en las carreteras madrileñas: «Absoluta tranquilidad». A petición de Castilla y León, enviaron equipos sanitarios de refuerzo.

Iberpistas, por su parte, aseguraba en su web tener activado su operativo de viabilidad invernal desde noviembre. Y en Twitter informaba que a las 21 h. ya se trabajaba en la limpieza, pero «primero han tenido que sacar los vehículos que estaban atrapados», como explicaba el Director General de Tráfico, Gregorio Serrano, en esta misma red social.

Mientras, se desataba la guerra política exigiendo responsabilidades, acusando a las autoridades de «falta de previsión y coordinación», como hacían Íñigo Errejón y Ciudadanos. El PSOE recordaba cómo Rajoy pedía en 2009 la dimisión de la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, por un caos similar.