Vídeo.: Así es el Sito Miñanco - EFE

El regalo envenenado de los hombres de Sito Miñanco

Tras su detención, Santiago Quintero era peligroso para su banda. Por eso lo sacó de prisión, lo envió a Colombia y allí lo mató. Fin del riesgo

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El 31 de enero Santiago Quintero Marín, de 37 años, era acribillado a balazos a pocos metros de su casa en Pereira (Colombia). La noticia apenas ocupó espacio en la Prensa de ese país, pero a los ojos de los agentes de la Brigada Central de la Policía española resultaba muy significativo. La razón era que este individuo había sido detenido pocos antes en Galicia con un par de kilos de cocaína y que además se le relacionaba con la organización de Sito Miñanco.

¿Qué había sucedido? Los investigadores, en permanente contacto con sus colegas colombianos, comprobaron que la red había puesto a disposición de la víctima un abogado y que había pagado su fianza para que saliera de prisión. Además, le hizo un regalo envenenado: volver a su país, del que había salido apenas veinte meses antes.

Las pesquisas policiales, además, apuntan a que Quintero fue víctima de un ajuste de cuentas dentro de la propia organización, que consideraba que había peligro de que este hombre comenzara a colaborar con la Policía. Para evitar el riesgo, lo mejor era quitarlo de la circulación... Y para eso era necesario antes sacarlo de la cárcel.

La Prensa colombiana informó de que Santiago Quintero estuvo casado con una mujer, de nombre Yuri, durante 10 años, y la pareja tuvo tres niños, de 8, 4 y 2 años. El miércoles 24 de enero regresó por sorpresa a su país, tras el episodio de la detención, que allí no trascendió.

Dos sicarios

Según el testimonio de los vecinos, Quintero caminaba por una calle del barrio de Villa Verde hacia su residencia, después de haber pasado unas horas en casa de su madre, cuando frente al número 33-83 de la calle 37Bis, se escucharon entre 5 y 6 disparos. Cuatro de ellos alcanzaron al hombre, que quedó malherido, en medio de un charco de sangre. Uno de los balazos le alcanzó en la cabeza. Los dos asesinos huyeron de inmediato rumbo al barrio de Miraflores. Herido de muerte, la víctima fue llevada a la clínica Los Rosales donde ingresó con signos vitales, pero poco tiempo después moría en el servicio de Urgencias.

«Es una organización muy fuerte y peligrosa», había dicho el comisario general de Policía Judicial, Eloy Quirós, en la celebración del 50 aniversario de la Brigada Central de Estupefacientes. Y a medida que se conocen los detalles del caso la afirmación se justifica plenamente.