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Las razones de la «OPA amistosa» de Rajoy a Santamaría en La Moncloa

La vicepresidenta se queda sin la pieza más importante de su equipo, tras el nombramiento de Ayllón como jefe de gabinete del presidente

MadridActualizado:

El último movimiento producido dentro de los muros de La Moncloa ha dejado al equipo de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sin una de sus piezas más importantes. Mariano Rajoy anunció el martes pasado el fichaje de José Luis Ayllón como nuevo jefe de gabinete, lo que suponía arrebatar a la número dos en el Gobierno su auténtica mano derecha. La jugada se ha tildado en el complejo monclovita, de manera coloquial, como «OPA amistosa» de Rajoy a Sáenz de Santamaría.

Ayllón llevaba más de diez años en el equipo de Sáenz de Santamaría, en el Congreso de los Diputados, cuando el PP estaba en la oposición, y en el Gobierno, ya como secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, dependiente de la Vicepresidencia. De hecho, ha sido uno de los pilares fundamentales en el trabajo diario de la vicepresidenta, pues pocas personas conocen tan bien el trabajo parlamentario subterráneo, y las relaciones entre los grupos parlamentarios. No hay duda parlamentaria para la que Ayllón no tenga la respuesta.

Nacido en Barcelona, Ayllón es experto en todo trámite parlamentario, incluido el de la Cámara catalana. En los últimos meses, buena parte de las acciones de los grupos constitucionalistas en el Parlamento catalán, a la hora de recurrir o reaccionar ante los abusos de los independentistas, por ejemplo en los días del golpe de septiembre, estaba inspirados, e impulsados, desde La Moncloa. Es decir, desde Ayllón, junto al resto del equipo de la vicepresidenta, apoyado por los servicios jurídicos del Estado.

Rajoy, como es lógico, conoce muy bien a Ayllón, que ya estuvo en el gabinete de José María Aznar en 2001. Pero hasta ahora había respetado el núcleo duro del equipo de la vicepresidenta en La Moncloa. La marcha de Jorge Moragas, su antiguo jefe de gabinete, que ahora es embajador de España ante la ONU, cambió las cosas.

El presidente buscaba un perfil catalán, pues Cataluña sigue siendo el reto político más grave que tiene el Gobierno. Ayllón conoce al detalle el problema, la crisis y las medidas excepcionales que se han tomado allí. Además, en esta nueva etapa de la legislatura, Rajoy ha buscado unas cualidades muy diferentes a las que tenía Moragas. Le interesaba, en primer lugar, alguien que mantuviera una buena sintonía con la oposición, que tuviera capacidad de diálogo y facilitara los puentes. Ayllón volvía a cumplir ese requisito.

Pero Rajoy quería también a su lado a una persona que tuviera una buena relación con los medios de comunicación. El presidente ha pedido a los ministros más presencia mediática, más cercanía y más protagonismo. Y él quiere ser el primero. Para ello, necesitaba como jefe de gabinete a alguien que tuviera experiencia con los medios, y una buena relación con ellos. Ayllón volvía a ser un buen candidato. En la pasada legislatura, Rajoy ya contó con él para reforzar la tarea de comunicación en La Moncloa, y le nombró portavoz adjunto de forma oficiosa.

¿Y todo esto como afecta a Soraya Sáenz de Santamaría y a su equipo? Fuentes próximas a la vicepresidenta reconocen que el «agujero» en el equipo es importante, pero muestran su satisfacción porque la marcha de Ayllón se debe a «una causa mayor». «Ha sido una OPA amistosa», se comenta en La Moncloa.

Pero las mismas fuentes admiten que, a su juicio, el fichaje de Ayllón por Rajoy es un «reconocimiento» a la labor de Sáenz de Santamaría y a todo su equipo, aunque la vicepresidenta no vaya a decirlo en público.

Ahora le corresponde a la vicepresidenta proponer un secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. En su entorno aseguran que se lo tomará con calma, porque no se quiere equivocar. Tendrá que ser alguien con un perfil bastante similar al de Ayllón: buen conocedor de la situación en Cataluña, conocimiento exhaustivo de la vida diaria en el Parlamento y capaz de tener vías de comunicación abiertas de forma permanente con todos los grupos de la oposición. Fuentes de la Vicepresidencia recuerdan, eso sí, que puede ser hombre o mujer, y que si bien no es obligatorio que sea diputado, sí sería lo mejor.