España

Rajoy respira con Galicia y trata de seducir al PNV, pensando en España

En el PP creen que la debacle del PSOE acerca la salida al actual bloqueo político

Feijóo abraza a su novia, Eva María Cárdenas
Feijóo abraza a su novia, Eva María Cárdenas - MIGUEL MUÑIZ

Una inyección de moral, en Galicia, y un rayo de esperanza aún en el País Vasco; así se leían anoche en la sede del PP de la madrileña calle Génova los resultados de las elecciones autonómicas en ambas comunidades. Rajoy respiró con la amplia mayoría absoluta de Núñez Feijóo -que se refuerza como líder popular, el único que gobierna con mayoría absoluta, y como posible sucesor en el PP-, pero también con el batacazo del PSdeG, superado por las Mareas. En cuanto al empate a escaños entre PSE y PP en el País Vasco, lo entendían como un nuevo descalabro de los socialistas, que debilita al partido a nivel nacional.

Además, los populares mantenían la esperanza de que, al ser ambos partidos aritméticamente necesarios para que el PNV pueda gobernar, pudieran ser ellos los que «seduzcan» a Urkullu. Una asociación que podría suponer, por carambola política, la salida a la endiablada situación de falta de Gobierno en España.

«Nos necesitan»

«Para la gobernabilidad nos van a necesitar», aseguraban anoche dirigentes nacionales del PP. Se referían con ello a la situación del PNV, que aunque podrá ir a la investidura y ganarla -según la ley vasca, en segunda votación no existen los «noes» y gana quien tenga más «síes»-, precisa de apoyos para gobernar después. Ahí es donde el PP se bate el cobre para ser el elegido, en lugar del PSEi.

Los populares destacaban anoche la confirmación de las encuestas en lo que se refiere a los pésimos resultados del PSOE. En Galicia, frente al triunfo sin paliativos de Núñez Feijóo, los socialistas vieron cumplidos los peores augurios demoscópicos, y fueron superados por las Mareas en número de votos, auque no en escaños.

Este momento de debilidad que atraviesa Pedro Sánchez, entienden en el PP, puede favorecerles a la hora de forzarle a cambiar de postura y conseguir que permita una investidura de Mariano Rajoy. Éste, que vivió la noche electoral con sus equipos de Génova y Moncloa al lado, se mostraba satisfecho con los resultados, y felicitó telefónicamente a los presidentes gallego y vasco. Al primero, como compañero de partido; al segundo, tal vez como futuro socio. Como dijo María Dolores de Cospedal, los españoles «han apostado por gobiernos que dan confianza, y han castigado a quienes generan bloqueo a su país»

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