España

Rajoy insta a negociar la reforma de las pensiones, la educación y la financiación económica

El Rey, con el primer Gobierno que ha prestado juramento ante él
El Rey, con el primer Gobierno que ha prestado juramento ante él - EFE

Con una puntualidad exacta, Íñigo Méndez de Vigo compareció ayer ante los medios de comunicación en La Moncloa, después del primer Consejo de Ministros del recién formado Gobierno de Rajoy, en el que no se tomaron acuerdos y que sirvió como toma de contacto previa al acelerón que se quiere dar en los próximos días. La entrada del nuevo portavoz del Gobierno en la sala de conferencias escenificó, de hecho, uno de los cambios más significativos en el Ejecutivo de Rajoy, después de cinco años en los que la cara visible ante la prensa ha sido la de Soraya Sáenz de Santamaría.

En este Consejo de Ministros de estreno, Rajoy pidió a sus ministros un diálogo constante, y les puso las primeras tareas para empezar a cumplir los compromisos de la investidura.

A las nueve de la mañana, los trece ministros acudieron al Palacio de la Zarzuela, donde once de ellos juraron sus cargos ante el Rey y sólo dos -Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal- los prometieron. Todos ellos ante la Cruz, la Biblia y la Constitución, y en presencia de las altas autoridades del Estado. Era la primera vez que Don Felipe recibía el juramento de un nuevo Gobierno, y la ceremonia se retrasó unos minutos porque los políticos estuvieron ensayando.

Como es habitual, el primero en jurar ante el Rey fue el titular de Justicia, Rafael Catalá, que lo hizo ante el director general de los Registros y del Notariado, Javier Gómez Gálligo, quien actuó como notario mayor del Reino. A partir de ese momento, fue Catalá quien dio fe de los demás juramentos.

Después de asumir sus cargos, los trece ministros pasaron a saludar al Rey, se tomó la foto de familia de Don Felipe con el Gobierno y posteriormente estuvieron conversando en un gran corrillo al que se sumaron las demás autoridades presentes. Desde La Zarzuela, el nuevo Gobierno de Rajoy se trasladó a La Moncloa para celebrar la primera reunión del Consejo de Ministros.

Elogio a la antecesora

A la una fue el estreno de Méndez de Vigo como portavoz. Llegó en solitario a la sala de prensa, se tomó su tiempo para posar ante los fotógrafos y empezó a ejercer una función que espera mantener «durante los próximos meses y años». Enfrente de él se sentó la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez-Castro, quien depende orgánicamente del presidente del Gobierno, y «funcionalmente» del portavoz, según la estructura del Gobierno que se publicó en el BOE ayer.

A esa misma hora, Sáenz de Santamaría no pudo seguir la comparecencia de su sucesor, ya que estaba en pleno maratón de tomas de posesión de los nuevos ministros: acudió a las de Fomento, Defensa, Interior y Energía. Fuentes próximas a la vicepresidenta comentaron que no mantuvo ninguna reunión previa con Méndez de Vigo para preparar su intervención. La «número dos» del Ejecutivo, sin la presión de las comparecencias semanales, se encontró más «relajada» por primera vez en años.

Méndez de Vigo dedicó sus primeras palabras a expresar su respeto y agradecimiento a su antecesora: «La vicepresidenta ha dejado una tarea muy difícil de llenar. Espero haber aprendido de ella en la sensatez de las respuestas, en el fondo y en la pedagogía». Unos minutos después, cuando se le preguntó si Rajoy le había dado alguna instrucción sobre la tarea de portavoz, confesó: «Me dijo que fuera amable con ustedes». No dio más explicaciones del relevo en la portavocía, pero unos instantes después, cuando se refirió a los posibles cambios en el Gobierno, sentenció que «las cosas que van bien no hay que cambiarlas».

El portavoz estuvo tranquilo en sus respuestas, en algunas no faltó el humor, y exhibió las tablas que tiene: no es un político novato, y ayer dio muestras de tener cintura y oficio. Eso sí, tras veinte minutos de preguntas y respuestas dio por concluida la rueda de prensa, dejó sin opción de preguntar a buena parte de los periodistas y salió con rapidez de la sala.

Cumplimiento del déficit

Metido en faena, explicó que el Consejo había sido una reunión «enormemente grata», en la que no hubo acuerdos, pero sí un informe de los ministros de Economía y Hacienda sobre la situación de la economía española, en el que se concluye que el Gobierno confía en cumplir el objetivo del déficit público de 2016 (4,6 por ciento) y de 2017 (3,1 por ciento). Según Méndez de Vigo, es una buena noticia, porque «el crédito de España depende en buena medida del cumplimiento de sus objetivos». Montoro informó de los aumentos de los ingresos, en IRPF, IVA e impuestos especiales, que facilitarán ese cumplimiento.

El portavoz desveló que el presidente del Gobierno ha pedido a sus ministros «hablar mucho, dialogar mucho, pactar mucho, consensuar mucho». Subrayó la disposición al diálogo que «siempre ha tenido Rajoy», y el espíritu de colaboración con el PSOE que tiene el Gobierno. Por eso, Méndez de Vigo reconoció que no entendía las críticas procedentes del principal partido de la oposición al considerar «poco colaborativo» al nuevo Ejecutivo.

El mensaje de Méndez de Vigo fue de mano tendida, de diálogo constante y de buena relación con los partidos constitucionalistas, «sin apriorismos y sin líneas rojas». Respecto a un posible encuentro con el presidente de la Generalitat de Cataluña, el portavoz explicó que Rajoy aún no tiene cerrada la agenda de las próximas semanas, pero en cuanto se pueda, «por supuesto que se hará», porque hablar es bueno, aunque la posición del Gobierno respecto al desafío independentista no va a cambiar.

Méndez de Vigo aceptó que el nuevo Gobierno de Rajoy es «continuista»: sí, dijo, en lo que se refiere a la recuperación económica, el espíritu reformista y la creación de empleo. Pero también es «renovador», como lo demuestra el hecho de que en la sala del Consejo había ayer seis caras nuevas, las de los ministros de Exteriores, Interior, Defensa, Fomento, Energía y Sanidad.

En este primer día de trabajo del Ejecutivo, Rajoy ha puesto ya las primeras tareas, para empezar a cumplir cuanto antes los compromisos que ha adquirido. Insistió sobre todo en la convocatoria del Pacto de Toledo, el diálogo social, la reforma del sistema de financiación autonómica y el impulso al pacto por la Educación.

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