España

Rajoy considera al PNV «clave» para su Gobierno en minoría

Espera tener los Presupuestos Generales del Estado de 2017 aprobados a finales de febrero

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, el pasado fin de semana en Zaragoza
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, el pasado fin de semana en Zaragoza - FABIÁN SIMÓN

En La Moncloa quieren ser «extremadamente prudentes» a la hora de hacer conjeturas sobre el debate de investidura, que depende de la decisión que adopte el Comité Federal del PSOE. En público, miden sus palabras al máximo o directamente guardan silencio. Pero en privado, en los despachos de la sede del Gobierno, están trabajando no solo en el discurso de investidura de Rajoy, sino también en las prioridades de los cien primeros días y en los apoyos que tendrán que ganarse para poder gobernar en minoría, con una importancia especial para el PNV. «Debemos estar preparados para todos los escenarios», comentan fuentes de La Moncloa.

El objetivo inmediato es favorecer el camino que lleve al PSOE a cambiar el «no es no» por la abstención, una cuestión que se debatirá en el Comité Federal previsiblemente el día 23. En el entorno de Rajoy se reconoce que «la dialéctica Gobierno-oposición» ha cambiado con la llegada de Javier Fernández. «Ya no se está en la destrucción mutua ni se rebasan límites que no tienen vuelta atrás. El PSOE ha dejado atrás su virulencia incluso al hablar de la Gürtel, porque lo contrario le dificultaría la defensa de la abstención», admiten en La Moncloa.

Fuentes parlamentarias calculan que la votación definitiva de investidura podría producirse el día 30 o incluso el 31, aunque se superen las 48 horas desde la primera votación que marca la Constitución. Recuerdan que hay un precedente, con Calvo Sotelo en 1981, cuando el presidente del Congreso decidió mover esa votación un día porque coincidía con un domingo.

El «primer asalto»

Si se supera el objetivo de la investidura, empezará «la batalla de la gobernabilidad», como dicen en La Moncloa. Y el «primer asalto» serán los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Los ministerios llevan desde julio preparando las «plantillas presupuestarias». Falta la «decisión política» de plasmar las cuentas en un proyecto de ley, que Rajoy quiere enviar al Congreso de los Diputados antes de final de año. Los Presupuestos no estarán aprobados hasta finales de febrero o marzo, por lo que el año empezará con las cuentas actuales prorrogadas.

La aprobación de los Presupuestos forma parte del guión de los cien primeros días del eventual Gobierno de Rajoy, que se completará con los compromisos europeos, el impulso del programa acordado con Ciudadanos y los pactos de Estado que el líder del PP volverá a plantear en su discurso de investidura. «No se va a producir un vacío al principio, sino muchísima actividad y se buscarán fórmulas para empezar a traducir los pactos de Estado en iniciativas», aseguran.

En La Moncloa advierten de que una vez superada la investidura, solo se podrá gobernar con «pactos puntuales» en el Congreso, lo que se llama «geometría variable» en jerga parlamentaria. «Ahí valen todos los partidos, según el asunto que se trate. No habrá vetos a ninguna formación», señalan en el entorno de Rajoy, en alusión a los partidos nacionalistas. El PP no despreciará a la antigua Convergencia cuando haya que debatir sobre cuestiones económicas y sociales.

La intención de Rajoy es partir del acuerdo con Ciudadanos y buscar al PSOE de forma prioritaria. Pero si los socialistas no se acercan, los populares mirarán sobre todo al PNV: «Este partido va a ser clave para la gobernabilidad».

Escaños en el Congreso

Los nacionalistas vascos tienen cinco diputados en el Congreso en este momento, que unidos a los del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria sumarían 175, justo la mitad del Parlamento. El problema que tendrá Rajoy ahí sería conjugar el apoyo del PNV con el de Ciudadanos, pero en Moncloa subrayan que en todo caso Rajoy se mantendrá firme en las cuestiones esenciales que afecten a la unidad de España, el modelo territorial y la soberanía nacional.

La situación política en el País Vasco ayuda a ese entendimiento con el PP en el Congreso, ya que el PNV podría necesitar a los populares en el Parlamento vasco para formar una mayoría absoluta en momentos determinados frente a Bildu y Podemos. Tras perder un escaño por Vizcaya, el PNV se quedó con 28 escaños, y ya no suma mayoría absoluta (38) con los nueve del PSE.

Votos «limpios»

Rajoy también quiere diálogo con otras fuerzas nacionalistas para formar mayorías puntuales, pero considera «más limpios» los votos del PNV. Está mucho más cómodo con un partido que no se encuentra en pleno desafío independentista. Su relación con Íñigo Urkullu es razonablemente buena, y en su discurso de investidura del 30 de agosto ya envió varios guiños al PNV, que sin embargo no fueron correspondidos por este. Pero la campaña electoral vasca ya quedó atrás.

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