España

Rajoy asume que tendrá que hacer pactos puntuales para sacar adelante la legislatura

A la espera de la decisión que tome el Comité Federal del PSOE, La Moncloa no descarta apoyos de los nacionalistas en asuntos económicos concretos

Mariano Rajpy ayuda a preparar una paella para militantes del PP en Zaragoza - FABIÁN SIMÓN

La Moncloa ya está mirando al día siguiente de una eventual investidura de Mariano Rajoy, algo que cada día ven más probable. Los quebraderos de cabeza no acabarán en el momento en que el líder del PP consiga la confianza del Congreso de los Diputados, si los diputados del PSOE deciden abstenerse finalmente. A partir de ese instante empezará otro calvario para el nuevo Gobierno, que tendrá que ganarse la estabilidad día a día, votación a votación, y partido a partido, al no contar con un acuerdo mayoritario que le permita afrontar la legislatura con una garantía de gobernabilidad. De hecho, Rajoy tiene asumido ya que deberá gobernar con «geometría variable».

Para el presidente en funciones la mejor opción habría sido un Gobierno de coalición, y si no un acuerdo parlamentario de gobernabilidad. Pero desde el nuevo PSOE ya se le ha hecho saber que de eso no habrá nada. Lo máximo que puede esperar es una abstención que los socialistas califican de «técnica». Es decir, ni un paso más allá. Si Rajoy quiere estabilidad, se la tendrá que trabajar duro, y no precisamente con el PSOE, que estará centrado en ocupar el principal espacio de la oposición frente a Podemos.

El presidente del Gobierno, en la declaración que hizo en Torremolinos el jueves pasado, dejó claro que acepta esas reglas del PSOE (abstención en su caso, si lo decide el Comité Federal, pero nada más) y aseguró que por su parte no pondrá condiciones porque ir a unas terceras elecciones sería un gran disparate. «En principio, el PSOE no querría acordar nada, solo facilitar la formación de un Gobierno y punto. Al día siguiente se irían a la oposición y tendríamos que ir a buscarlos ahí para apoyos puntuales. Ojo, pero no solo a ellos, también a los demás, según el tema que se trate. Entraríamos en una “geometría variable”», comentan fuentes de La Moncloa.

Distintas mayorías

En jerga parlamentaria, se utiliza el término «geometría variable» cuando un Gobierno en minoría necesita buscar apoyos puntuales, con partidos de distinto color político según las circunstancias y la materia que se trate, para cada medida que impulse. El último Ejecutivo que basó su acción en la unión de piezas diferentes y separadas para construir mayorías que le permitieran seguir adelante fue el de José Luis Rodríguez Zapatero, que se apoyó unas veces en los nacionalistas, otras en la izquierda y alguna incluso en el PP, como cuando pactó la reforma constitucional del artículo 135. Su geometría variable falló en 2011, cuando se vio incapaz de aprobar los Presupuestos y adelantó las elecciones.

Zapatero tenía entonces 169 diputados (siete menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta). Rajoy tiene ahora 137.La diferencia es evidente. El líder del PP tendrá que sudar mucho la camiseta para sacar adelante cualquier ley y reforma. De entrada, deberá ponerse de acuerdo con sus dos socios de investidura: Ciudadanos y CoaliciónCanaria, con los que logró 170 votos en su investidura fallida del 2 de septiembre.

Presupuestos, lo primero

Los apoyos que necesite cambiarán según el tipo de ley que se vote. La primera prueba de fuego de la legislatura será la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Como recordó Rajoy esta semana, la prioridad es formar Gobierno.Cuando esté constituido, se entrará a fondo en la negociación de la ley más importante del año. Para su aprobación no necesitará el voto afirmativo del PSOE, le valdría con la abstención, aunque intentará llegar a un acuerdo con los socialistas. Si no lo consigue y éstos intentaran bloquear esa ley, el Gobierno del PPpodría buscar apoyos en los nacionalistas catalanes y vascos, con quienes ya ha tenido coincidencias en esa materia en el pasado. La antigua CiU, por ejemplo, aprobó junto al PPla reforma laboral de 2012.

En La Moncloa no se descarta que dentro de esa «geometría variable» se busquen puntos de encuentro en materia económica y social con los nacionalistas. En este caso tendrá que hacer auténticos equilibrios para que Ciudadanos no le dé portazo y acepte esos acuerdos puntuales. La alternativa podría ser un nuevo bloqueo de la legislatura y un adelanto electoral, un fantasma que siempre planeará en las conversaciones.

«Desde luego va a ser muy duro gobernar así. Pero no queda otra y lo tendremos que hacer. Habrá que negociarlo todo a varias bandas», advierten en el equipo de Rajoy.

Si finalmente el PSOE decide abstenerse y se convoca un debate de investidura en la última semana de octubre, Rajoy volverá a plantear la necesidad de tener un Gobierno estable, que dé confianza dentro y fuera de España. En esa línea, pondrá sobre la mesa siete u ocho pactos de Estado, sobre los que quiere hacer girar la legislatura, según las fuentes consultadas. Son los mismos acuerdos que ya propuso en su discurso del 30 de agosto en el Congreso, y que volverá a ofrecer de forma especial al PSOE. Respetarán, como es lógico, el acuerdo suscrito con Ciudadanos de 150 puntos.

Estabilidad y certidumbre

Según Rajoy, si llegaran a un acto sobre esos grandes asuntos podría garantizarse una estabilidad política que consolidara la recuperación económica y la creación de empleo, y sobre todo generaría certidumbre. Se trataría de formar un Gobierno «fuerte, estable, duradero y que dé tranquilidad».

«Sin acuerdos no será posible gobernar», reconocen en La Moncloa. Será la legislatura de la negociación y los pactos. Para todo. Y la posibilidad de adelantar de nuevo las elecciones estará siempre presente. Eso sí, la Constitución prohíbe la disolución del Parlamento antes de que transcurra un año desde la anterior. Por lo que si la oposición decide bloquear la acción del Gobierno, España quedaría paralizada hasta que el presidente pudiera disolver las Cortes en mayo.

Entre los pactos de Estado que Rajoy ofreció al PSOE en su discurso de investidura del 30 de agosto, y que volverá a plantear si hay un nuevo debate a finales de mes, se encuentran el nuevo sistema de financiación autonómica, el fortalecimiento del sistema de pensiones, un pacto nacional por la Educación, otro contra la violencia de género y uno más sobre la unidad de España. Este último lo impulsó el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, de forma especial durante sus conversaciones con el candidato del PP.

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