Carles Puigdemont durante el acto de los alcaldes independentistas en Bruselas el pasado martes - EFE

Puigdemont se queda solo defendiendo «la República catalana»

El expresident de la Generalitat de Cataluña pone en marcha una «estructura estable» en Bruselas

BarcelonaActualizado:

«Juntos subiremos los últimos peldaños». Con estas palabras, Carles Puigdemont quiso recordar ayer -a través de su canal de comunicación preferido: Twitter- el tercer aniversario de la consulta ilegal de 2014, que acabó con la inhabilitación para cargo público de Artur Mas, Joana Ortega, Francesc Homs e Irene Rigau y la devolución del coste de la consulta a las arcas públicas por parte de los responsables del 9N. Más de cinco millones de euros.

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El mensaje evidencia la lejanía que Puigdemont tiene, no solo de España físicamente, sino también de la realidad política en general, pues el recordatorio lo publicó poco después de que Carme Forcadell y los miembros de la Mesa del Parlamento de Cataluña investigados por el Tribunal Supremo aceptasen la Constitución y, en consecuencia, la aplicación del artículo 155.

Puigdemont empieza a comprobar la solitud. Mientras en Cataluña la normalidad institucional se instala en base al 155, y los partidos políticos van afinando de cara a las elecciones del 21-D, una vez más, el expresidente de la Generalitat sigue enrocado en su viaje a ninguna parte que inició hace ya 12 días y le mantiene en Bélgica a la espera de una posible extradición judicial. Una lejanía física de Cataluña que le impide, a la par, imponer sus tesis en el PDECat, atrapado por la fecha de las elecciones del 21-D y la jugada de Puigdemont de alargar el proceso judicial, y marcar la agenda política, que entrará en breve en la rueda electoral sin él.

Así, Puigdemont empieza a comprobar su solitud, también política. La declaración de ayer de Forcadell se suma al fracaso que ha supuesto la negativa de ERC de formar una lista electoral junto al PDECat, que el expresidente catalán insiste en encabezar.

«Estructura estable»

Pese a su desconexión con la realidad o precisamente por ella, Puigdemont y los cuatro exconsejeros «de Bélgica» se dirigieron ayer a los independentistas a través de una carta abierta, publicada en los medios de comunicación afines, pidiéndoles que sean «más perseverantes que nunca» en la defensa de «una República que nos hemos ganado en las urnas y que hará falta levantar, darle sentido y contenido, también desde las urnas» del 21-D.

Pero, sobre todo, las líneas de la misiva, en las que Puigdemont y Toni Comín, Meritxell Serret, Clara Ponsatí y Lluís Puig siguen defendiendo que forman parte del gobierno «legítimo» de Cataluña, sirvieron para informar de que ponen en marcha «una estructura estable» en Bruselas para «coordinar las acciones del gobierno» y reclamar «a la comunidad internacional» su reconocimiento, así como denunciar «la politización de la justicia española», «su falta de imparcialidad» y «su voluntad de perseguir las ideas».

En esta línea, la carta también les sirvió para criticar, ya sin ningún subterfugio, a la Unión Europea, «que ha tolerado, e incluso amparado de manera vergonzosa, las actuaciones represivas españolas».

El PDECat aplaza la lista

Con este panorama, la estrategia del PDECat de cara al 21-D no acaba de cerrarse y la dirección sigue condicionada por la actuación, totalmente al margen del partido, que Puigdemont vaya decidiendo día a día.

El primer escollo es la elaboración de las listas electorales. El PDECat se ha visto forzado a aplazar los nombres que formarán parte de las cuatro listas (una por provincia) hasta el próximo 15 de noviembre.

Puigdemont sigue insistiendo en liderar una candidatura que supere la marca PDECat y se asemeje lo más posible a Junts pel Sí, una vez asumido que ERC no quiere formar parte de una lista conjunta con los exconvergentes.

Esta insistencia del expresidente autonómico ha obligado a retrasar el Consejo Nacional del PDECat al miércoles próximo en lugar de mañana, sábado, que era la fecha prevista para la ratificación de las listas.