Puigdemont y Romeva, en una visita oficial del «Govern» a Estados Unidos en marzo de 2017
Puigdemont y Romeva, en una visita oficial del «Govern» a Estados Unidos en marzo de 2017 - Efe
Política

Puigdemont gastó 86 millones de euros en su «ministerio» de Exteriores

Solo en sueldos, ese entramado de la Generalitat fulminó más de 15 millones

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Puigdemont alimentó generosamente con dinero público su particular «ministerio de Asuntos Exteriores», la estructura reforzada de relaciones internacionales que tejió mientras estuvo al frente de la Generalitat. Según los datos oficiales recopilados por ABC, entre 2016 y 2017 el Gobierno catalán gastó 85,7 millones de euros en ese departamento de enrevesado nombre: «Asuntos y Relaciones Institucionales y Exteriores y Transparencia» (sic). Fue potenciado para favorecer la proyección internacional de la causa independentista.

La estructura de esta «cancillería» fue pilotada por Raúl Romeva, el «conseller» elegido por Puigdemont para dirigir un departamento al que reforzó en poder político y en recursos. En 2016, en su primer año de mandato, dotó a esa Consejería con un presupuesto de poco más de 20 millones de euros, pero conforme fue avanzando el año le inyectó otros 12 millones extra. Al final, ese «ministerio» de Asuntos Exteriores de Puigdemont gastó en 2016 un total de 33,8 millones de euros. La red de «embajadas» catalanas y el controvertido Diplocat -que acaba de ser registrado por la Guardia Civil-eran parte de ese entramado dirigido por Romeva, que también abarcaba otros organismos y actividades, entre ellas la multimillonaria cooperación internacional al desarrollo.

Al año siguiente, en 2017, la «cancillería» de la Generalitat rebelde disparó el gasto un 53%, y eso que el Ejecutivo de Puigdemont fue destituido el 28 de octubre, al aplicarse el artículo 155 de la Constitución. El año pasado, en total, este departamento de la Generalitat se gastó 51,9 millones de euros. Solo en sueldos fulminó más de 15 millones. Y unos 19 millones de euros se le fueron en gasto corriente, el doble que en 2016.

Según los informes oficiales de la propia Generalitat, esa escalada del gasto corriente en «asuntos exteriores» se produjo «principalmente por el gasto vinculado al funcionamiento de las delegaciones, oficinas y misiones exteriores, el pago de alquileres y a los gastos TIC», en tecnologías informáticas y comunicaciones.

Solo para costear las «embajadas» de la Generalitat, el presupuesto del Gobierno de Puigdemont reservó el año pasado una partida de 6,55 millones de euros. Y eso fue solo una pequeña porción de todos los fondos que asignó a la acción internacional en plena deriva independentista.