España

Puigdemont: «Cuando haya Gobierno llamaré a Rajoy y le pediré hora»

El presidente autonómico presume de no acatar la ley ni las decisiones judiciales

Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Cataluña - EFE

Carles Puigdemont ha empezado la semana en Madrid, con un desayuno informativo, rodeado de los diputados independentistas y de parte de su Gobierno autonómico, y más tarde con un almuerzo con Pablo Iglesias, al que invitó de forma especial al encuentro de la mañana, pero que le ha dado plantón. Puigdemont ha insistido en sus ideas secesionistas por encima de la ley y de lo que le ponga por delante y ha asegurado que cuando haya Gobierno llamará al presidente y le pedirá hora para reunirse con él.

Puigdemont viene a Madrid a exponer sus planes de ruptura pero ya no tiene quien le escuche, más allá de esos diputados de su partido que se han lanzando a los brazos de la independencia en los últimos años y algunos empresarios sin ningún entusiasmo. Apenas ha habido aplausos al final, solo los de sus fieles, incluidos los de su actual partido alfa, ERC.

El dirigente catalán dice que también está dispuesto a hablar con el Rey de lo que él quiera, aunque comprende que tiene un papel difícil en este momento y lo ejerce con responsabilidad.

El presidente autonómico no se ha ahorrado las amenazas de siempre en caso de que el Gobierno siga por lo que él llama la vía judicial: sus actos tendrán consecuencias, ha advertido, aunque no ha dicho cuáles.

Sus planes sigue siendo un calco de los de Mas. Convocar un referéndum en 2017, que dice que quiere negociar con el Gobierno: qué tipo de pregunta, qué fecha, qué porcentaje sería válido... Lo dice en tono serio y grave, y a continuación se queja de la poca disposición que tiene al diálogo el Estado, al que acaba de denigrar diciendo que es de poca calidad. «La gran fortuna que hay en Cataluña es el Estado español», es una de sus perlas en el desayuno.

Puigdemont no tiene ningún rubor a la hora de reconocer que no piensa acatar las leyes ni las decisiones judiciales. Lo dice con otras palabras, pero su intención es pasar por encima de cualquier ley que le impida seguir adelante con sus planes secesionistas.

En este encuentro informativo, organizado por Europa Press, se ha podido ver con claridad qué partidos han acabando siendo los socios de la antigua Convergencia, hoy recluida en el grupo mixto del Congreso. Por un lado, el partido que ya le supera en votos, ERC, por otro, los antisistema de la CUP, con el que negocia nada menos que los presupuestos de Cataluña. Y por último, el almuerzo con Iglesias indica por donde quiere extender su red de alianzas.

Una de las preguntas y respuestas más curiosa ha sido esta: «¿Por qué no puedo votar yo como madrileño si se va a romper mi país?» Respuesta de Puigdemont:«¿Usted cómo madrileño o español votó sobre el Brexit?»

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