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El PSOE en el limbo: guía para entender qué sucederá en el Comité Federal

Ni siquiera la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva ha hecho cambiar a Sánchez, enrocado en su hoja de ruta y aferrado a un puesto que pende de un hilo. El sector crítico sigue empeñado en neutralizar sus planes

Patxi López y Pedro Sánchez (izquierda) y Tomás Gómez y Susana Díaz (derecha)
Patxi López y Pedro Sánchez (izquierda) y Tomás Gómez y Susana Díaz (derecha) - ABC

La dimisión en bloque de la mitad más uno de la Ejecutiva socialista tenía como objetivo neutralizar a Pedro Sánchez y a los suyos y agilizar su caída, mientras la presidenta del Comité Federal, Verónica Pérez, mano derecha de Susana Díaz, se ponía al frente del partido de forma provisional. Pero con lo que no contaba ninguno de los dirigentes era con que la resistencia rocosa del socialista haría temblar no solo los tan apelados Estatutos del PSOE, sino que también abocaría al partido a una insostenible guerra interna que deja en un limbo cualquier tipo de decisión.

En el Comité Federal del PSOE, convocado a partir de las 9.00 del 1 de octubre, se deberá dirimir la propuesta de Sánchez de celebrar el 39 Congreso Federal para el 12 y 13 de noviembre, precedido de unas primarias que tendrían lugar el 23 de octubre. Si antes del 12 de octubre no se presentara ningún otro candidato, sería reelegido. Así sería el nuevo orden del día que fue aprobado ayer por Sánchez y 16 miembros de la Ejecutiva en Ferraz.

De ahí que los «sanchistas» pretendan adelantar ese congreso lo máximo posible para que Sánchez se asegure su continuidad en el puesto. Los 18 miembros de la Ejecutiva que no han presentado su dimisión, encabezados por el cuestionado socialista, Patxi López, César Luena o Meritxel Batet, justifican la legitimidad de esta convocatoria en el carácter extraordinario del congreso, por lo que el plazo hasta la celebración se acortaría a 40 días, tal y como recogen los Estatutos del partido.

Opiniones encontradas... y sin gestora

Sin embargo, los críticos cuestionan la autoridad de una Ejecutiva que, alegan, debería disolverse después de que 17 de sus miembros hayan presentado su dimisión.

Por eso mismo presionan a los que todavía mantienen su cargo con la necesidad de que este órgano elija una gestora —que estaría dirigida por el asturiano Javier Fernández— y que sea esta la que se haga cargo del partido. Una decisión que todavía hace aguas ya que, con toda probabilidad, esta aprobaría la abstención en la investidura de Mariano Rajoy, algo que no concuerda con la postura de Sánchez y su «no es no». Sin embargo, el limbo legal en el que se mueven uno y otro bando impide aclarar cuál es el siguiente paso, y qué competencias puede tener un Comité cuyas posibilidades, debido a la falta de consenso por la situación que atraviesa un PSOE resquebrajado a la mitad, todavía están en el aire.

Para aclarar una situación enrevesada por la compleja organización interna del partido, los críticos defendían la convocatoria de la Comisión de Garantías, encargada de dirimir los conflictos internos, para que dilucide si la dirección del PSOE está disuelta y, en ese caso, que se convoque, cumpliendo con la legalidad, esa gestora. Pero su presidenta, Isabel Celáa, sanchista declarada, ha convocado al órgano arbitral, eso sí, al término de la trascendental reunión de mañana, para ir preparando las primarias de octubre y el congreso de noviembre en caso de que salga adelante la propuesta de calendario de Pedro Sánchez.

295 y una incógnita de votación

Por no saber, los socialistas no saben ni quién puede acudir al Comité Federal. Es el máximo órgano entre congreso y congreso, y entre sus tarea figuran aprobar la línea política y estratégica del partido o los pactos de gobierno, además de convocar congresos. Está formado por 295 miembros, 35 de los cuales pertenecerían a la Ejecutiva Federal. Impermeables a la dimisión de la mayoría más uno de la Ejecutiva, los «sanchistas» defienden que, tras su cese, los dimisionarios no tienen potestad para acudir al cónclave de este sábado. Sin embargo, el sector crítico se arroga la legitimidad de asistir a la reunión en Ferraz alegando que no reconocen a una Ejecutiva disuelta tras la dimisión de la mitad más uno de sus miembros.

Lo que sí está recogido en los Estatutos es que pesos pesados del PSOE como Felipe González, Joaquín Almunia, Alfredo Pérez Rubalcaba o José Luis Rodríguez Zapatero puedan asistir al cónclave en calidad de exsecretarios generales, y de hecho tienen voz y voto en el mismo para posicionarse en contra del 39 Congreso que quiere Pedro Sánchez. A pesar de que no siempre acuden al Comité, dada la gravedad del momento que atraviesa el PSOE y s postura firme contra él, en esta ocasión sí parece probable su asistencia.

Sánchez, en busca de aprobar su hoja de ruta

¿Qué se hace en el Comité Federal? Normalmente, el secretario general es el primero en intervenir, a puerta abierta para presentar su propuesta. Sin embargo, el Comité Federal extraordinario convocado el jueves por la Ejecutiva en funciones no incorpora en su orden del día la intervención de Sánchez, sino solamente dar cuenta de las dimisiones en la dirección y convocar el congreso federal extraordinario que Ferraz quiere que se celebre en noviembre.

Debido a la falta de consenso entre las dos facciones en las que está dividido el PSOE parece que en esta ocasión, a pesar de que no suele ser común, sí habrá votación. La votación se realiza a mano alzada, aunque la presidenta del Comité, Verónica Pérez, podría solicitar la secreta, que debería ser sometida a aprobación previa.

Los dos sectores del PSOE se disputan este sábado la mayoría de los 295 miembros, pero es una incógnita qué puede suceder. Los críticos han asegurado que ganarán esa votación con una diferencia de «60 a 70» sobre el total, aunque el sanchismo lo pone en duda y César Luena ha ironizado al respecto con un «no saben de matemáticas».

La duda sobre la validez jurídica, sin embargo, persiste. A falta de confirmación por parte de la Comisión de Garantías, la situación puede resolverse con unos y otros a las puertas de Ferraz, discutiendo quién entra o no en un cónclave que podría ser clave. Quizás, también, se apruebe la hoja de ruta marcada por Pedro Sánchez, y sus fieles defiendan la validez de una votación que, no obstante, no cuenta con el reconocimiento de parte de la Ejecutiva. El PSOE, además de ante la división más profunda de su historia, está en un limbo.

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