José Luis Ábalos, ayer en Ferraz - Vídeo: ATLAS

El PSOE espera al Gobierno y denuncia el doble juego de Puigdemont

José Luis Ábalos señala que la actitud del presidente no es válida para establecer un nuevo marco de diálogo y alerta del escenario de ingobernabilidad.

MadridActualizado:

Pasaba la medianoche y Pedro Sánchez continuaba en Moncloa reunido con Mariano Rajoy. Hoy se conocerá la decisión del Ejecutivo respecto a los sucesos de ayer en el Parlament y solo entonces los socialistas se posicionarán. El secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, entraba en Ferraz cerca de las 23.30 de la noche y no escondía la incertidumbre que había causado entre la familia socialista lo ocurrido ayer en Barcelona: "No sabemos cómo interpretar lo que se ha dicho", reconocía Ábalos, que en cualquier caso advertía que "en esa no claridad se esconda el verdadero propósito de su comparecencia".

Pedro Sánchez reúne hoy a la Ejecutiva federal y esperarán a que el Gobierno haga el anuncio sobre las posibles medidas a adoptar para hacer su valoración. "Vamos a ver qué decide al Gobierno. En función de eso. Tomaremos decisión dentro de ese marco", reconoció Ábalos. Y ese marco es "nuestro compromiso de actuar conforme a la ley y conforme a Estado de Derecho que hoy regula nuestra Constitución". Esto quiere decir que el PSOE no se movería del discurso que Sánchez manifestaba el lunes en Barcelona y que acompañará la respuesta del Estado de Derecho.

Ábalos proyectó un análisis en el que los socialistas diferencian claramente las palabras de Puigdemont en el pleno, en las que planteaba el suspenso de la declaración de independencia que segundos antes anunciab, y el contenido del manifiesto que firmaban después los diputados de Junts Pel Sí y la CUP. "Suscriben un manifiesto que no dice lo mismo que el president dijo. En el manifiesto se parte de la consideración de una República que exige negociar de igual a igual con el Estado Español. Para nosotros eso no es el diálogo. No hay diálogo si no hay vuelta a la legalidad", señaló Ábalos.

Y ese manifiesto es lo que para Ferraz anula la apelación de Puigdemont a la negociación: "Su invitación no nos parece sincera porque no lleva implícita la vuelta a la legalidad. Hay una declaración de independencia con exigencia de marco de negociación bilateral que no se corresponde con el aparente tiempo muerto".

Ábalos denunció ese doble juego de Puigdemont y el "abusó de buena fé de la ciudadanía". Una buena fé en la que se podía englobar a sectores del PSC. "Hemos sido portadores de esa buena fé", señaló. Una frase que se interpretó como una forma de salvar la cara a los compañeros catalanes que se aferraban a la suspensión de la DUI para abrir un diálogo. Como el de la número dos del PSC, Nuria Marín, que alababa incluso el gesto de "responsabilidad" de Puigdemont.

Pero la firma de ese manifiesto hizo que el PSC se diese de bruces con la realidad. Lo ejemplificaba la diputada Eva Granados, portavoz del PSC en el Parlament:

Será hoy cuando los socialistas acomoden su poición conforme a la del Gobierno. Pero Ábalos señaló un punto clave: y es que "es el Gobierno el que tiene la capacidad de dirigirse y requerir al Presidente de la Generalitat". El punto 1 del artículo 155 de la Constitución Español especifica que el primer paso de su aplicación es "previo requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma". Ábalos ha hecho una intervención en la que describía una situación que perfectamente justificaría la respuesta del Estado. Ha denunciado que Puigdemont intenta "eludir responsabilidades jurídicas" y ha señalado que "lo único cierto es que la situación de Cataluña es de absoluta ingobernabilidad".