Reforma de la Ley Electoral

El PP busca fórmulas para no perjudicar al voto por correo en unas hipotéticas terceras elecciones

Una opción sería recortar el plazo de los partidos para presentar sus listas

Urna llena de papeletas en las pasadas elecciones generales del 26 de junio
Urna llena de papeletas en las pasadas elecciones generales del 26 de junio - ISABEL B. PERMUY

La reforma legal necesaria para que las cada día más probables terceras elecciones no tengan que celebrarse el día de Navidad se ha encontrado con un obstáculo: el voto por correo. Si el plazo de la campaña electoral se acorta en una semana para que los comicios coincidan el día 18 de diciembre en lugar del día 25, el plazo para el envío del sufragio a distancia, ya sea desde el extranjero (voto CERA) o en territorio nacional, se verá reducido de la misma manera. Los citados periodos vienen determinados específicamente en la Ley Orgánica del Régimen Electoral Central (LOREG) y en las tres últimas elecciones generales los periodos previstos para el voto por correo han sido duramente criticados por los colectivos de emigrados españoles, denunciando que un elevado porcentaje de votos no llega a emitirse, a enviarse o a recibirse a tiempo por los escuetos plazos que prevé el proceso. Un recorte adicional de una semana en la tramitación —pasaría de 54 días a 47— agravaría aún más esta situación y, según reconocen fuentes parlamentarias, supondría un perjuicio para el elector y una pérdida de garantías en el voto.

Según las mismas fuentes, los populares están buscando ya fórmulas para sortear este problema y cambiar la fecha de las posibles elecciones sin hacer más gravoso el voto por correo. Para resolver este escollo será necesaria una reforma de la LOREG más profunda de lo previsto inicialmente, pero hay distintas opciones.

Uno de los caminos sería agilizar los plazos en las gestiones previas, por ejemplo, reduciendo el tiempo para que los partidos políticos presenten sus listas. En este caso, quienes se verían perjudicadas serían las formaciones y no los electores por correo, que recibirían las papeletas en sus domicilios con la misma anticipación que en comicios anteriores y contarían con el mismo tiempo para decidir y enviar su voto.

Garantías suficientes

Otra opción es reducir los trámites necesarios para poder ejercer el sufragio por correo y desde el exterior mientras que la posibilidad de alargar el tiempo para la recepción y el escrutinio del voto por correo ha sido desechada. El objetivo es, según fuentes populares, «contrarrestar el recorte de una semana en la campaña electoral con la mejor solución que no afecte a las garantías del sufragio activo ni pasivo. El ciudadano debe tener el mismo estándar de tiempo que en los procesos anteriores, no puede verse perjudicado por la reforma». El ministerio del Interior está participando en el análisis de las posibilidades legales y ofreciendo alguna de las opciones.

La previsión inicial de los populares es que la reforma se aplique únicamente en un caso como el actual, disolución anticipada de las Cortes. No obstante, se muestran abiertos a «retocar» el proceso general del voto por correo si durante el análisis descubren alguna manera de mejorarlo. El grupo parlamentario está preparando ya el contenido de la proposición de ley que prevé registrar a partir de la semana que viene y para la que intentará buscar un acuerdo con PSOE, Podemos, y Ciudadanos dado lo delicado de la reforma y la importancia de conferirle estabilidad y un elevado grado de consenso. Y la solución final que se apruebe para no perjudicar al votante por correo dependerá precisamente de esa negociación.

Los populares están convencidos de que una vez que ellos han tomado la iniciativa de poner en marcha el proceso, los otros tres grandes partidos participarán en el acuerdo.

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