España

Las posibles maniobras de los barones para fulminar a Pedro Sánchez

Tumbar la propuesta de un congreso, boicot al Comité Federal o la dimisión de la mitad de la ejecutiva: los críticos ultiman su plan para conseguir que el secretario general se vea forzado a dimitir tras los malos resultados electorales y su estrategia para mantenerse en el cargo a través de unas primarias exprés

Las posibles maniobras de los barones para fulminar a Pedro Sánchez
JAVIER ESCARTÍN - Actualizado: Guardado en:

El órdago de Pedro Sánchez, convocando primarias para el 23 de octubre y congreso para primeros de diciembre, ha roto por completo al Partido Socialista. La división en el seno del partido es nítida y profunda, y los pésimos resultados cosechados en las elecciones vascas y gallegas del pasado domingo han sido la gota que ha colmado el vaso. Ayer lunes, en plena resaca electoral, muchas fueron las voces que pidieron a Sánchez una «reflexión», lo que de forma velada significaba presentar su dimisión.

La bomba de convocar primarias, un plan estratégico para la supervivencia del líder socialista ya filtrado por su equipo días atrás, terminó por desquiciar a facciones importantes del partido. Las federaciones de Andalucía y Castilla La Mancha han mostrado públicamente su firme oposición a celebrar primarias y un congreso de forma tan precipitada, sin tiempo para construir una alternativa. «No es el momento de celebrar Congreso sino de asumir responsabilidades políticas», dijo ayer el secretario de Organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, quien además criticó que la dirección del partido trataba de «esconderse detrás del Congreso exprés para no hablar de lo que se tendría que hablar» que, en su opinión, es la «situación del partido y los nefastos resultados». Destacados miembros socialistas como Carme Chacón, Eduardo Madina o Joaquín Leguina también han criticado abiertamente la deriva que está tomando el partido bajo la dirección de Sánchez.

El secretario general reta a las voces discordantes a batirse en duelo en las primarias del 23 de octubre. «Necesitamos debatir, votar y, una vez debatido y votado, es importante que el PSOE tenga una sola voz, no como ha ocurrido hasta ahora», dijo con notable gesto de decepción durante su comparecencia de ayer. Sánchez justificó la premura de la celebración del congreso en que en función de quien gane en las primarias, haya tiempo, aunque escaso, para tratar de formar un gobierno alternativo o apoyar la abstención de Rajoy. «Es una decisión que debe administrar la persona que la toma», sostuvo.

Lo cierto es que las primarias de Sánchez, lejos de ser una cita con las urnas para elegir a un secretario general, serán un plebiscito sobre la posición del partido en una nueva investidura de Rajoy. El líder socialista volvió a justificar su decisión de votar «no» al candidato del PP, pilar fundamental de su discurso para mantenerse al frente. Para él, facilitar un gobierno con el actual presidente sería llevar al partido a una «posición subalterna» del PP. «Y no quiero eso para el PSOE, ni para la izquierda de mi país». Con ese discurso poderoso, Sánchez quiere presentarse ante los militantes -fervientes convencidos del «no es no»- para renovar su apoyo y asegurarse su elección como candidato a unas eventuales terceras elecciones para el 18 de diciembre.

Dos opciones para forzar su salida

Sánchez ha hecho estallar con su decisión al partido, y los críticos no se van a quedar de brazos cruzados. Tal como adelanta hoy ABC, los barones van a intentar tumbar la propuesta de celebrar el Congreso y así obligar al líder socialista a presentar su dimisión. Es, a día de hoy, la estrategia más clara de los discrepantes para quitarse de encima a Sánchez. Para eso necesitan la mayoría simple en la votación de este sábado en el Comité Federal, formada por 300 dirigentes socialistas. Para evitar retratarse en público, cualquiera de las dos facciones puede pedir el voto secreto y urna, aunque la imagen de división interna será imposible de ocultar. Sin embargo, Sánchez ya ha anunciado hoy en la SER que no se irá aunque su deseo de un nuevo congreso quede enterrado. Eso podría llevar a los barones a emplear en el Comité Federal otra táctica, quizá menos elegante: evitar la votación con la ausencia de la mitad de los convocados. Sin embargo, esta opción no parece probable dada la relevancia de la reunión.

La otra posibilidad de echar a Sánchez pasa por la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva federal, integrada ahora mismo por 35 miembros. Por tanto, los barones necesitarían tan sólo 18 apoyos para forzar su salida. Un número, a priori, fácil de alcanzar dada la alta disidencia que se ha ido manifestando en estas últimas semanas. Si se consumara esta opción, sería necesario celebrar un congreso extraordinario para nombrar a una nueva dirección. Lo más probable es que se formara una gestora y serían los miembros de ella los que determinarían si el partido se abstiene en la investidura de Rajoy o fuerzan terceras elecciones. Algunos dirigentes verían bien que fuera esa gestora quien tomara la decisión de abstenerse para que, después, el nuevo equipo de dirección iniciara su andadura sin mochilas y sin el «estigma» de haber facilitado un gobierno del PP.

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