Pablo Iglesias y Carles Puigdemont, en una imagen de archivo
Pablo Iglesias y Carles Puigdemont, en una imagen de archivo - Inés Baucells
Política

Podemos exige a Interior «pedagogía del respeto» a favor del independentismo

En una iniciativa parlamentaria le reclama que, en vez de «hostigar» al secesionismo con la Policía, defienda sus derechos

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El grupo de Unidos Podemos en el Congreso ha dirigido al Gobierno una batería de preguntas en las que exige al Ministerio del Interior que haga «pedagogía» para garantizar el «respeto» al independentismo, en vez de «hostigar» a los secesionistas. En esta batería de preguntas dirigidas al Gobierno para su respuesta escrita, Podemos dedica seis folios –una extensión inusual en este tipo de iniciativas parlamentarias-, en los que ataca reiteradamente la actitud del Ministerio del Interior y defiende con vehemencia los derechos de los independentistas.

El texto va firmado por el diputado manchego Marcelo Expósito y por la parlamentaria Lucía Martín, gallega de nacimiento pero afincada en Cataluña y perteneciente a la división catalana de Podemos –En Comú Podem-. El argumento para esta batería de preguntas es la intervención de prendas y carteles independentistasque llevó a cabo la Policía, el pasado 21 de abril, en el acceso al Estadio Metropolitano de Madrid, que acogió la final de la Copa del Rey entre el F.C. Barcelona y el Sevilla.

Podemos censura esa actuación policial y se explaya en una cascada de críticas y acusaciones contra el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, al que llega a ridiculizar cuando, en esta batería de preguntas, lo compara irónicamente con un sheriff del Oeste. «Uno temía seriamente en los prolegómenos del encuentro futbolístico que se apareciera por el estadio el propio ministro del Interior ataviado con sombrero tejano, estrella de sheriff y un Colt 45 (revólver), más aún cuando, pocos días antes, nuestro ministro no tuvo empacho en cantar a voz en grito públicamente ‘El novio de la muerte’» (himno de la Legión). En tono de reproche contra Zoido, se preguntan también si el Ministerio lo que está haciendo en realidad es «divertirse hostigando a unos sectores sociales contra otros», en clara alusión al independentismo como sujeto supuestamente acosado.

«Coerción gubernamental»

En esos seis folios de iniciativa parlamentaria, Podemos acusa al Gobierno -no al secesionismo- de «calentar el ambiente previo» a ese partido de fútbol por advertir contra acciones independentistas que pudieran alterar el orden público. Acusan al Ministerio del Interior de haber «atizado la animadversión de la mayoría contra unos pocos», de «confundir la prevención del delito con regañar o amenazar a la ciudadanía por motivos políticos», y de «prohibir la libre expresión pública de una opinión disidente mediante la coerción gubernamental y el ejercicio policial de la fuerza».

En esta misma iniciativa parlamentaria, Podemos considera que el Ministerio del Interior, y por extensión el Gobierno de España, debería favorecer el respeto del independentismo fomentando «condiciones para la convivencia, haciendo una pedagogía del respeto entre las diferencias de opinión».

Ante el órdago secesionista, Podemos insta al Ministerio del Interior a «trabajar seriamente para rebajar las tensiones, encauzar la crispación social hacia el terreno de la discusión política sensata en connivencia, y preservar tanto la seguridad como la paz social y los derechos de todos y todas los ciudadanos y ciudadanas del Estado».

Tras el largo argumentario en defensa del independentismo catalán, Podemos culmina estos seis folios de iniciativa parlamentaria con un total de 16 preguntas que dirige al Gobierno para que se las responda por escrito. En ellas, entre otras cuesitones, pide explicaciones por aquella intervención policial de prendas y carteles independentistas, defienden que se garantice el derecho a exhibir la bandera secesionista («estelada») al mismo nivel que la bandera de España y las banderas oficiales de las comunidades autónomas; y se interesan por si esos objetos requisados les fueron devueltos a sus propietarios al término de la final de la Copa del Rey de fútbol.