España

Pedro Sánchez revienta la campaña al PSdeG y al PSE en vísperas de la cita con las urnas

Su anuncio de intentar un gobierno alternativo, «improcedente» en pleno proceso electoral. Ferraz precisa que no buscará apoyo de independentistas

Javier Lambán (izq.) y Emiliano García-Page, el viernes en Cuenca
Javier Lambán (izq.) y Emiliano García-Page, el viernes en Cuenca - EFE

«Improcedente» y «desafortunado» son dos de los calificativos que utilizó ayer el presidente regional de Aragón, el socialista Javier Lambán, para referirse a la decisión de Pedro Sánchez de anunciar públicamente el jueves su intención de plantear al Comité Federal de su partido que volverá a intentar un gobierno alternativo a Rajoy. Muchos otros en el PSOE consideran, como él, que abrir este melón justo ahora no ayuda a las opciones de los socialistas gallegos y vascos, bastante mermadas según las encuestas.

Como remate de la tensa situación que se vive en las últimas semanas en el PSOE -en las que se han escuchado cada vez más claras las voces de los barones críticos con la estrategia del secretario general-, el propio Sánchez decidía dinamitar la doble campaña vasca y gallega introduciendo un elemento externo en el discurso: su anuncio de que planteará a su Comité Federal el próximo 1 de octubre que volverá a intentar un gobierno alternativo al del PP.

Comicios en segundo plano

Un mensaje con suficiente potencia como para que el futuro de socialistas vascos y gallegos pase a un segundo plano. Y que además, en las últimas 48 horas de campaña han utilizado sus adversarios políticos para criticarle un posible acercamiento a los independentistas -el «gobierno Frankenstein», que «la aritmética lo permite pero la lógica, la sensatez y el sentido común no», como decía ayer Rajoy-.

Esta es una posibilidad que pone los pelos de punta en el PSOE, y contra la que es seguro que se rebelarían muchos de los barones. Ayer mismo se lo recordaban a Sánchez dos de ellos, Emiliano García-Page, presidente regional de Castilla-La Mancha, y Javier Lambán, presidente autonómico de Aragón. En un encuentro entre ambos, no dudaron en recordar públicamente al secretario general que «la estabilidad del país no puede pasar por quien quiere romperla», como dijo García-Page en referencia a los partidos independentistas; y su «no, en modo alguno, a ninguna clase de gobierno contando con los independentistas catalanes», como remachó Lambán.

Desde Ferraz se apresuraban a asegurar que Sánchez no buscaría ese gobierno alternativo pactando con los independentistas

Desde Ferraz se apresuraban a taponar esta herida, asegurando que Sánchez no buscaría ese gobierno alternativo pactando con los independentistas, sino por el camino -ya cerrado por ambas fuerzas políticas- de conseguir un acuerdo con Podemos y Ciudadanos. Ese, dijeron fuentes de la dirección socialista, es el camino que quiere recorrer el líder del PSOE: conseguir esa entente a tres con la que se blindaría un gobierno de 188 diputados. Para eso, haría falta que ambos partidos abandonaran lo que en el PSOE llaman «sus vetos cruzados», pero también sería necesario que renunciaran cada uno de ellos a parte de su esencia; sólo así serían lo suficientemente compatibles como para aprobar, por ejemplo, un presupuesto conjuntamente.

No a adelantar el congreso

Pero esta no es la única hemorragia que sufren los socialistas. La insinuación -cada vez con más visos de «globo sonda»- de que podría haber un congreso exprés del PSOE en diciembre, antes de que se formara gobierno, tampoco ha sido muy bien recibida por algunos dirigentes.

Los presidentes García-Page y Lambán también se refirieron ayer a ello, calificando esa posibilidad como una «especulación» «irresponsable» y recordando a Sánchez que fue él mismo quien propuso, y así se acordó «unánimemente a nivel federal» que no hubiera congreso hasta que estuviera resuelta la gobernabilidad, con la metáfora: «No se puede estar en medio de una operación y que el cirujano se vaya de boda». «Sería una arbitrariedad y una irresponsabilidad» por parte de Sánchez, insistieron, «desdecirse de sus propias palabras y decisiones».

El asunto del posible gobierno alternativo y la vía que se seguirá para intentar cuajarlo sigue generando división entre las filas socialistas. El presidente de Aragón se mostraba preocupado por la ruptura de «los vínculos de fraternidad en el partido» y apelaba a Sánchez como «el que tiene la responsabilidad para evitar la fractura interna».

Opiniones enfrentadas

Pero esa fractura quedó de nuevo en evidencia con las opiniones enfrentadas de quienes rechazan toda posibilidad de un acuerdo con los independentistas -Susana Díaz, Guillermo Fernández-Vara, Javier Fernández, Lambán o García-Page-, y los que apoyan esta posibilidad -Francina Armengol o Miquel Iceta-.

Este último avisaba ayer, en una entrevista radiofónica en Onda Cero, que no se podía «engañar» a la gente proponiendo «no» a Rajoy, «no» a terceras elecciones y «no» a intentar gobernar. Por eso, se declaró partidario de «explorar una posibilidad de gobierno alternativo». Esto, aclaró, podría incluir a los independentistas siempre que no impusieran el referéndum. Desde Valencia, Ximo Puig intentaba poner paz: El secretario general del PSPV, Ximo «No hay que criminalizar a nadie», dijo, abogando por la libertad de pensamiento.

«A ver si lo entiendo: maniobrar para «cargarse» a Sánchez está bien visto pero que éste maniobre para evitarlo...¿es intolerable?»Jordi Sevilla

En todo caso, la guerra está servida en el PSOE, y ayer se hacía evidente incluso en público, mediante mensajes cruzados en la red social Twitter. Hasta el exministro y actual responsable económico del equipo de Sánchez, Jordi Sevilla, se pronunciaba al respecto, al asegurar: «A ver si lo entiendo: maniobrar para «cargarse» a Sánchez está bien visto pero que éste maniobre para evitarlo...¿es intolerable?». Maniobras, en su propia definición, de resultados aún inciertos.

Mientras, el líder socialista cerraba las campañas vasca y gallega reafirmándose en su «no» a Rajoy y sacando pecho por las presiones y ataques de «la derecha política, mediática y económica» que «arrecian». El PSOE, insistió Pedro Sánchez, sólo rinde cuentas «a sus votantes».

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