El PDECat reconoce que la independencia «no es real» y la CUP pide que se declare ya

Mas advierte de que la secesión es inviable sin el control efectivo de fronteras, hacienda y Justicia

BarcelonaActualizado:

La independencia no es real». El presidente del PDECat y expresidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, dejó al descubierto el órdago secesionista al reconocer que «para ser independiente hacen falta unas cuantas cosas que todavía no tenemos: control de infraestructuras, de aduanas y fronteras, que la gente pague a la hacienda catalana y una administración de Justicia que haga cumplir las leyes del Parlamento catalán».

Las palabras de Mas, con resonancia en toda Europa al formar parte de una entrevista del «Financial Times», se enmarcan en el frenazo del PDECat, manifestado ayer, en cuanto a la reivindicación secesionista a corto plazo; si bien mantienen intacta la necesidad, desde su punto de vista, de que Cataluña se convierta en un Estado independiente.

«Nos hemos ganado el derecho a ser un país independiente. La gran pregunta ahora es cómo ejercemos ese derecho. Y ahí hay decisiones a tomar. Y estas decisiones tienen que perseguir un objetivo: no cómo se proclama la independencia, sino cómo se hace efectiva. Porque, al final, la declaración de independencia es un acto político, formal y simbólico», añadió Mas, que recordó que «hasta que esto –el control– no sea operativo, la independencia no es real».

Mas se unió, así, a Santi Vila y Marta Pascal, que en entrevistas a otros medios rebajaron el «éxito» obtenido después del 1 de octubre. La coordinadora general del PDECat fue más allá que Mas y defendió que, en su opinión, algunos de los ciudadanos que votaron «sí» el 1-O no quieren una declaración unilateral de independencia (DUI) y, por lo tanto, es partidaria de acudir al Parlamento de Cataluña para «hacer las cosas bien» y no «expulsar» a nadie. «Una declaración unilateral de independencia no es la vía», añadió Pascal.

Vila, por su parte, insistió en su posición, adelantada en un artículo de opinión la noche del jueves, pidiendo una tregua al Gobierno, pero sin que sea considerada «un símbolo de rendición» para el movimiento independentista. Esta fase de «distensión» –que podría ser de meses–, para el consejero de Empresa y Conocimiento, debería dar paso a «un momento» en el que «alguien» pueda hacer «la mediación» que reclama la Generalitat. Vila recordó, además, que los poderes del Estado «es evidente que utilizarán todos los elementos coercitivos que tengan a su alcance», por lo que el nacionalismo debe ser «audaz» porque si no «con las prisas» les pasarán «por encima», en referencia a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La «independencia», el 10

Este giro repentino de tres voces autorizadas en el PDECat cayó como un jarro de agua fría en ERC y, sobre todo, la CUP. La euforia de los últimos días se transformó en silencio en las filas del partido que lidera Oriol Junqueras, también vicepresidente autonómico, y en firmeza y compromiso para la CUP para con la secesión.

En este sentido, elParlamento de Cataluña decidió aceptar una petición de comparecencia de Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, registrada por la mañana, y para el martes que viene, 10 de octubre, como respuesta a la suspensión del pleno del lunes, en el que se preparaba la declaración unilateral de independencia. De esta manera, será el martes cuando Junts pel Sí y la CUP declararán la secesión de Cataluña, en base a los resultados del referéndum ilegal del 1-O –cuyos resultados ayer dio a conocer la Generalitat– y en cuyo texto ya están trabajando ambas coaliciones.

La CUP, a través de su diputado autonómico Carles Riera, cerró toda posibilidad a que el Parlamento de Cataluña no ejerza su «soberanía» y proclame la independencia, sin necesidad de llevar a cabo una votación, pues la votación la llevó a cabo «el pueblo» el domingo 1 de octubre.

«Es el momento de que las instituciones catalanas se pongan a la altura y también hagan este ejercicio de autodeterminación (que ejercieron el 1-O)», añadió Riera, que recordó que después del pleno del martes entrará en vigor la ley de transitoriedad, pese a que está suspendida por el Tribunal Constitucional.

«El pleno del día 10 es una oportunidad histórica y un momento clave», dijo el portavoz de la CUP, partido que defiende abrir inmediatamente el proceso constituyente de la república.