Patrulla Águila «Pintar la bandera de España en los cielos es un orgullo»

La Patrulla Águila, conocida por sus acrobacias en el aire, participó en el Día de la Fiesta Nacional

El equipo está formado por el jefe de patrulla, los siete pilotos titulares y los pilotos suplentes
El equipo está formado por el jefe de patrulla, los siete pilotos titulares y los pilotos suplentes - MATÍAS NIETO

En el homenaje a los caídos que se celebra cada 12 de octubre, en el Día de la Fiesta Nacional, el Rey deposita una corona de flores en recuerdo a los fallecidos, se entona el canto de «La muerte no es el final» y se ejecuta una salva de honores. Después, los siete pilotos de la Patrulla Águila pintan desde sus aviones los colores de la bandera de España en el cielo de Madrid. Son el escuadrón más espectacular del Ejército del Aire, capaz de realizar ejercicios acrobáticos que ninguna otra patrulla del mundo puede realizar.

Pero en el Día de la Fiesta Nacional no hay exhibición, solo dos pasadas: durante el recuerdo a los caídos y en el desfile junto con el resto de los medios aéreos. Las exhibiciones las realizan el resto del año, entre mayo y octubre, en otros puntos de España y en países extranjeros. «Somos embajadores de España», dice el comandante Francisco Marín, piloto titular, «pintar nuestra bandera en los cielos por donde vamos es un orgullo».

Exhibición de la Patrulla Águila
Exhibición de la Patrulla Águila- MAYA BALANYA

Integrada por siete pilotos titulares, un jefe y los pilotos suplentes, el ejercicio de la Patrulla Águila tiene tres partes. En la primera, la «cerrada», todos los pilotos evolucionan juntos realizando diversas maniobras acrobáticas. «Luego hacemos una rotura y nos separamos en tres grupos. Un grupo es el rombo, del 1 al 4; otro es el par, el 6 y el 7; y el tercer grupo es el Solo, que soy yo», explica el comandante Marín. «Se trata de hacer una exhibición dinámica, para que no haya tiempos muertos y que el público vea todo el rato aviones en escena».

Cada grupo tiene maniobras específicas. El Solo realiza las maniobras más espectaculares. Una de ellas es la llamada «velocidad cero», «cuando el avión se queda suspendido en el aire y luego cae». O el «looping invertido», que solo es capaz de realizar la patrulla española. «Es un rizo, un anillo, solo que lo realizamos en invertido. De esta forma es más difícil calcular a qué altura hay que recoger para quedarse a una distancia adecuada del suelo», dice el Solo Marín.

En la tercera parte, los siete aviones completan la exhibición pasando con los colores de la bandera de España y realizan el aterrizaje en formación cerrada, una maniobra que hasta ahora solo ha podido ejecutar la Patrulla Águila. Con menos medios que otros países, el escuadrón español se acerca en nivel de espectacularidad a las patrullas italiana, francesa o británica. «Tienen unos aviones bastante potentes. Ellos serían la Champions League, pero estamos casi a su nivel», dice el Solo Marín. Y eso que los pilotos de la patrulla española, a diferencia de las anteriores, además son instructores de vuelo en la Academia General del Aire.

Un mecánico hace labores de mantenimiento
Un mecánico hace labores de mantenimiento- MATÍAS NIETO

«Solemos ensayar dos veces por semana, en la base de San Javier (Murcia). Ensayamos todas las maniobras de manera que no hagamos nada en las exhibiciones que no haya sido ensayado. Es un riesgo calculado», cuenta el Solo de la Patrulla Águila. «Una exhibición dura unos 40 minutos, pero los ensayos son más largos, de unos 50 de media». La Patrulla Águila varía su repertorio para que «la gente no se aburra». Este año han introducido tres maniobras nuevas: «Se ensaya y se ve si se puede hacer. Tenemos un equipo de tierra que nos ayuda. Todos los vuelos se graban. Si desde el suelo se ven bien y es factible, por motivos de seguridad, lo hacemos».

Los pilotos se enfrentan a las maniobras acrobáticas en vuelos «bastante manuales». «Todo es muy artesanal. No hay ningún sistema milimétrico ni ningún radar que te digan qué es lo que tienes que hacer», más allá de los parámetros de motor, altura y velocidad y un reloj Breitling, patrocinador del escuadrón, que les ayuda a controlar el tiempo. Las maniobras se hacen a 90 metros del suelo y en un radio de 9 kilómetros. Los pilotos, explica Marín, fijan desde el aire una línea recta que une dos puntos para alcanzar la máxima precisión en sus maniobras.

Los pilotos ensayan las maniobras dos veces por semana
Los pilotos ensayan las maniobras dos veces por semana- MATÍAS NIETO

«Desde el suelo quizá no se aprecia la dificultad, es todo muy dinámico, muy suave. Pero dentro de cabina hay estrés», dice el comandante Marín. «El piloto va concentrado al máximo. Hay maniobras que son poco agradecidas porque parecen fáciles, pero requieren destreza». La patrulla exige mentalmente, físicamente y también en lo familiar. A menudo, en los días festivos ellos están volando. «Es muy bonito, pero hay un desgaste». El ciclo de un piloto de esta compañía acaba cuando los destinan fuera de España o cuando los años les obligan a parar. El Solo Marín lleva dos años: «Y estoy muy contento. Yo los que me dejen».

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