España

El parlamentario de Podemos que celebró la muerte de Fidel Castro: «Lo digo y lo sigo manteniendo»

El vicepresidente de la Mesa del Parlamento andaluz resta importancia a las críticas recibidas: «La red es así»

Teresa Rodríguez junto al parlamentario andaluz Juan Ignacio Moreno
Teresa Rodríguez junto al parlamentario andaluz Juan Ignacio Moreno - EFE

La muerte de Fidel Castro sigue dando de qué hablar. Criticado por la mayoría de los partidos, el fallecimiento del dictador fue recibido con nostalgia en gran parte de la izquierda. Y quien se ha salido de su discurso, ha sido duramente criticado. Es el caso del vicepresidente tercero de la Mesa del Parlamento andaluz, el diputado Juan Ignacio Moreno, que criticó a través de Twitter que otro «dictador» haya muerto «en la cama». «Uno menos», sentenciaba. Las críticas no se hicieron esperar por parte de usuarios cercanos a su propia ideología. Este abogado recibió insultos desde Izquierda Unida, el PCE y la militancia de Podemos en general, que lo llamaban «escoria», «rata», «miserable» y deseaban, incluso, su muerte lejos de una cama como la de Castro.

«El problema es que el que tiene un tótem, lo defiende como si fueran los colores de su equipo, sin raciocinio ninguno», comenta el político andaluz a ABC por teléfono. A pesar de todas las críticas recibidas, se mantiene en su parecer: «Lo digo y lo sigo manteniendo, es mi opinión». Pero matiza su parecer sobre la figura histórica que encarna Fidel Castro: «El joven Castro es una leyenda, pero no lo son sus 40 años en el poder en los que ha vulnerado los derechos humanos; yo soy muy ‘antipoder’ y eso, no se lo consiento a nadie», comenta.

Sin embargo, el parlamentario andaluz deja claro que el problema surge en Twitter y descarta presiones por parte de su partido para modificar su opinión. Precisamente porque es conocedor de la rama penal del Derecho, dice estar «autorizado para cuestionar el Código Penal cubano», que, en sus propias palabras, «ha proclamado e incluso a día de hoy mantiene, normas dictatoriales y en contra de los derechos humanos fundamentales». En su post de Facebook desgrana las leyes cubanas que atentan contra estos derechos.

«Es la gente en Twitter la que insulta», defiende como algo intrínseco a la red social. «Es normal que reaccionen así porque es una figura que para ellos es sagaz». Entre estas reacciones se encuentra la de su propio compañero de coalición, Ismael Sánchez (IU), que comenta que «no sabía que las ratas podían presentarse a las elecciones y ser parlamentarias». «Estaría mejor en Ciudadanos con esas declaraciones», decía algún otro usuario o «esta simpleza no es digna de un parlamentario de Podemos». Insultos que el político acepta en su justa medida, consciente de dónde vierte sus opiniones.

«El hilo se ha convertido en un lugar de enfrentamiento entre gente de derechas y de izquierdas», comenta. El tuit seguirá ahí, porque aunque se haya disculpado si ha podido «ofender» a alguien, reconoce ser «consciente» de «qué decía y dónde lo decía». Tal y como recuerda, el día de antes le tocó a Pablo Casado sufrir la ira de tuiteros.

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