Méndez de Vigo Pacificó un Ministerio en llamas

El nuevo portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, es una de las figuras reforzadas en el segundo Gobierno Rajoy

El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo
El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo - EFE

El nuevo portavoz del Gobierno es una de las figuras reforzadas en el segundo Gobierno Rajoy. Ser la cara del Ejecutivo representa, en la práctica, tener un enorme peso político. La carrera política de Méndez de Vigo nunca ha sido de grandes alharacas. Durante casi un cuarto de siglo en el Parlamento Europeo –alejado de los focos de atención informativa- tuvo un enorme peso en las grandes iniciativas de la Cámara, como la Carta de Derechos Fundamentales y la Constitución Europea. Tres años al frente de la secretaria de Estado de Asuntos Exteriores le convirtieron en un hombre de confianza del presidente del Gobierno. Durante ese tiempo ejerció en la práctica como un ministro paralelo dentro del Ministerio de Exteriores. Y el despachar directamente con Rajoy los asuntos de la UE y el ir y venir juntos a Bruselas a cada Consejo Europeo le dio una cercanía con el presidente que se evidenció en julio de 2015 cuando Rajoy lo nombró ministro de Educación, Cultura y Deporte estando en Bruselas en un Consejo Europeo. Ese roce bruselense sin duda fue decisivo para que Rajoy conociese a Alfonso Dastis, cuyo nombramiento como embajador ante la UE fue propuesto por Méndez de Vigo y aprobado en el primer consejo de ministros de la era Rajoy en diciembre de 2011.

Desde entonces, Méndez de Vigo ha conseguido pacificar un Ministerio que estaba en llamas, ha negociado con todos los sectores del mundo educativo, y ha logrado devolver a Cultura un protagonismo del que esa parte del Ministerio había carecido durante el resto de la primera legislatura de Rajoy. Y actividad con la que ha disfrutado más que con ninguna otra. Dicen quienes le conocen bien que ir a Exteriores no era una opción muy apetecida para él. Para Méndez de Vigo, si hay que escoger entre participar en una negociación entre israelíes y palestinos o ir al teatro a ver una obra de Calderón, la elección es facilísima. Añadamos a ello el éxito del deporte español en los juegos olímpicos del pasado verano, que no puede atribuirse plenamente a su gestión, pero que tuvo la suerte de presenciar en primera línea en Río de Janeiro, donde encabezó la representación española.

Méndez de Vigo proviene de una familia de servidores del Estado y de la nobleza española. Su padre Íñigo Méndez de Vigo y del Arco fue teniente coronel; su hermana Beatriz es secretaria general del Centro Nacional de Inteligencia, su hermano Pedro es coronel y está destinado en la actualidad en el gabinete del secretario de Estado de Defensa y la menor de los hermanos, Valeria, se dedica profesionalmente a ONG’s. Su madre, Paloma Montojo es hija de la escritora Carmen de Icaza, de la que el ministro heredó la baronía de Claret.

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