La multiplicación de pateras desde Marruecos agrava la presión migratoria sobre España

El cierre de las rutas por Grecia e Italia y la crisis en el Rif empujan el tráfico a través del Estrecho y Alborán

MadridActualizado:

En 2016, en aguas de Melilla se rescataron 3 pateras con 29 inmigrantes a bordo. El año pasado fueron 70 embarcaciones y 681 sus ocupantes, lo que da cuenta de la presión creciente que se registra en este punto del Estrecho, donde 2018 ha empezado de una manera trágica: este fin de semana se han recuperado en este entorno -aunque en el lado marroquí, subrayan portavoces oficiales- 17 cadáveres y se da perdida a otra treintena; mientras que ayer mismo, una patrullera de la Guardia Civil salvó a otros 31 subsaharianos de una muerte segura cuando la barca neumática fue pinchada deliberadamente por algunos en cuanto vieron aparecer a las fuerzas de Seguridad.

Estrategias mafiosas

«Siguen instrucciones de las mafias, es una maniobra para forzar su rescate por medios españoles», indicaron ayer a este diario fuentes de la Delegación del Gobierno en la Ciudad Autónoma, desde la que recuerdan que en diciembre se tuvo que hacer frente a otra estrategia innovadora, según la cual los traficantes acercaban a los inmigrantes a la costa en lanchas rápidas y los tiraban al agua antes de darse la vuelta para volver a toda velocidad a Marruecos sin ser atrapados.

Marruecos es el punto de partida de las embarcaciones, cada vez más y cada vez más grandes. Frontex, la agencia europea de fronteras, constataba en su informe final de 2017 sobre flujos migratorios que esta «ruta del Mediterráneo Occidental» estaba batiendo récords de llegadas, que atribuye a tres razones: el práctico cierre de las otras dos -acceso a Grecia a través de Turquía y a Italia desde el norte de Libia-; el empleo de embarcaciones cada vez más capaces y la inestabilidad en la región alauí del Rif, que estaría empujando a muchos a irse y a su vez a al vecino Reino a emplear allí recursos de control que se han ido distrayendo a la vigilancia de costas y fronteras.

El martes pasado se ha sabido que el Tribunal Europeo de Justicia ultima la sentencia pendiente que, en principio, declarará que Sáhara Occidental no cuenta a efectos del acuerdo de pesca que desde 2006 mantiene Marruecos con la UE, lo que representaría la mayor victoria para el Frente Polisario en décadas y una afrenta que las autoridades alauíes no parecen estar dispuestas a pasar por alto. La solución se conocerá el 27 de febrero, año y medio después de que el ministro de Agricultura marroquí se preguntara por qué su país tenía que seguir haciendo de «gendarme» de la inmigración que va camino de Europa y advertía de «graves consecuencias».

Si la multiplicación de pateras en el Estrecho y el Mar de Alborán es la respuesta, no hay fuente oficial en España que lo reconozca. Marruecos es un tema muy delicado.

Ir a más

Desde la Agencia de la ONU de los Refugiados (ACNUR), su portavoz, maría Jesús Vega, reclama atención sobre el problema de fondo, «la situación en África y en Oriente Medio» para avisar de que «por lógica, los flujos van a continuar o a ir a más». La lucha contra las mafias, indica «es necesaria, pero no se acaba con el comercio de seres humanos si sigue habiendo demanda, por que la gente que está desesperada va a venir por otro lado y buscará viajes más largos o mas arriesgados para intentarlo».

Con los datos al cierre de 2017, por la ruta del Mediterráneo Occidental desde el Magreb entraron ilegalmente en España por mar 22.100 personas, frente a las 119.000 que lo hicieron cruzando por Libia a Italia o las 41.700 que entraron a Grecia, incluido por tierra. ACNUR incide en que las cantidades de personas que está recibiendo nuestro país por vías no regulares -28.349 sumados los accesos a través de las vallas de Ceuta y Melilla- son aún «manejables», por lo que reclaman un esfuerzo en el establecimiento de planes de contingencia válidos para identificar y registrar a los llegados y ofrecerles asilo, asistencia o, llegado el caso, devolución a sus países de origen.