Sergio Morate, recién aterrizado en España tras su detención en Rumanía

Morate reveló a su amigo rumano el «dato de autor» de los crímenes

ABC reconstruye los seis días de fuga del criminal hasta su detención en Rumanía

MadridActualizado:

Sergio Morate, el asesino de Marina Okarynska y Laura del Hoyo, reveló a su amigo Istvan Horvath el «dato de autor» del doble crimen: que había matado a su exnovia con unas bridas, algo que solo podía conocer quien perpetró el hecho. Lo hizo el 12 de agosto, en la vivienda del rumano en la localidad de Lugoj y solo horas antes de que ambos fueran detenidos tras una improvisada fuga que se prolongó seis días. Morate ya no tenía escapatoria y solo le quedaba por delante, salvo sorpresa mayúscula, una larguísima condena.

La noche del crimen, cometido a primeras horas de la tarde del 6 de agosto, el asesino regresó a Cuenca tras haber enterrado a las jóvenes en un paraje conocido como nacimiento del Río Huécar, en la carretera de las Pozas de la localidad de Palomera. Morate llegó a la capital de la provincia pasada la una de la madrugada, dato incuestionable porque el amigo que le había prestado el coche no vio el vehículo a esa hora estacionado en el lugar donde horas después lo encontró. El sospechoso pudo dormir en su casa de la calle de Río Gritos, o bien hacerlo en su vehículo, también un Seat Ibiza pero en este caso de color verde.

Morate estaba muy nervioso y daba vueltas a la cabeza para decidir la mejor forma de huir, una vez que su amigo colombiano Alexander Echeverri le hubiese negado ayuda la tarde anterior en su vivienda, cuando los cadáveres de las víctimas aún estaban en el piso. La única salida posible era recurrir a otro colega de talego, Istvan Horvath, al cual había ayudado cuando salió de prisión y que había residido también en Palomera.

En torno a las siete de la mañana, tras intentar conciliar unas horas el sueño, el criminal puso en marcha su automóvil. Habían pasado menos de 24 horas desde los hechos pero sabía que los investigadores de la Comisaría de Cuenca –desde el momento en que se presentó la primera denuncia sabían que algo muy grave había sucedido– no iban a tardar en relacionarle con la desaparición de las chicas. No había tiempo que perder.

Una estrecha relación

A las siete y media de la mañana las cámaras de las Dirección General de Tráfico situaron el coche de Morate, matrícula 1062CPF en la A-3, a la altura de la localidad conquense de Tarancón. Tres horas más tarde el automóvil quedaba registrado en la A-2, a la altura de Taracena, en Guadalajara, en sentido Barcelona.

Las declaraciones de la madre de Morate ante los agentes de la Brigada Judicial de Cuenca y de la UDEV Central de la Comisaría General de Policía Judicial y las declaraciones de amigos de Morate ya habían puesto de manifiesto la estrecha relación entre el sospechoso y Horvath, que apuntaban a que el primero podría intentar refugirse en Rumanía, donde residía el segundo. Los datos de la investigación corroboraban esa línea de trabajo.

El Centro de Gestión de Tráfico de Zaragoza informó por su parte de de que el vehículo de Morate había sido detectado el mismo día 7 a la una menos cuarto de la tarde en esa provincia, y que no mucho después, a la una y veinte, ya estaba en la A-23, a la altura de la localidad oscense de Gurrea, en dirección a Francia. A la una y media se volvía a localizar en la misma provincia, en un punto próximo a la frontera.

El 8 de agosto los listados de llamadas realizadas con los terminales utilizados por Morate ya recogían varios intentos de mantener comunicación con números de teléfono móvil correspondientes a Rumanía y con el teléfono fijo del domicilio de su amigo en ese país, momento en el que los investigadores ya tuvieron la plena convicción de que el sospechoso se dirigía a reunirse con él. Fue entonces cuando la Policía española entró en contacto con la Agregaduría de Interior de la Embajada de España y ésta a su vez puso en marcha los protocolos de coordinación policial.

«Laura no tenía la culpa»

El 12 de agosto, el mismo día que fueron encontrados los cuerpos de Marina y Laura, y prácticamente a la misma hora, el fugitivo, ya en la localidad rumana de Lugoj, relató a su amigo Horvath que había matado a las chicas, pero que Laura «no tenía culpa». No solo eso; añadió un dato clave: a su exnovia la había asesinado con unas bridas plásticas, lo que solo podía ser conocido por el autor del crimen.

Es importante destacar que Istvan Horvath sitúa la conversación a una hora en la que no habían sido encontrados los cuerpos ni mucho menos trascendido el mecanismo de las muertes. Asimismo, según el amigo de Morate éste le pidió perdón en varias ocasiones porque podía implicarle en un delito al haber utilizado su amistad para refugiarse en su casa.

Al día siguiente, 13 de agosto, la Policía rumana detenía a Sergio Morate y a los hermanos Istvan y Gabriel Horvath. Además fue hallado e intervenido el Seat Ibiza de color verde del sospechoso, al que habían quitado las placas de matrícula. La huída había terminado.