España

La Moncloa cree que Sánchez busca excusas para formar su alternativa

El Gobierno asegura que el pacto con Ciudadanos se mantendrá porque se cumple lo firmado

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en una reunión en La Moncloa
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en una reunión en La Moncloa - EFE

En el Gobierno en funciones no se esperaban que la designación del exministro José Manuel Soria para un puesto en el Banco Mundial produjera la tormenta política que estalló. Tardó cuatro días en reaccionar y pedir al candidato que renunciara a ese puesto, por la utilización política que se estaba haciendo de este asunto, como explicó el ministro Luis de Guindos el martes en el Congreso. Pero la situación de Rita Barberá estaba prevista desde hacía meses, y el terremoto que acompaña a su investigación por el Tribunal Supremo, también.

En La Moncloa se daba por descontado este miércoles que el PSOE utilizará este caso y los que hagan falta, aunque no sean nuevos, como «excusa» para seguir en el «no es no». Incluso sospechan que Pedro Sánchez los utilizará como argumento para justificar el intento de un Gobierno alternativo, presidido por él, apoyado por los populistas y los independentistas.

Sin embargo, por muy previsto que estuviera, el ánimo en el entorno de Rajoy se ha resentido en los últimos días. «Hay que seguir adelante y explicar una y otra vez que al corrupto se le echa y que hemos emprendido el mayor paquete de regeneración democrática», comentaron ayer en Moncloa, en un momento de baja moral.

Fuentes de La Moncloa consultadas por ABC aseguraron este martes que la situación de la exalcaldesa de Valencia no va a romper en ningún caso el acuerdo de investidura firmado con Ciudadanos, «porque el Partido Popular cumple la medida 93 del pacto de 150 compromisos que se firmó».

Separación de imputados

Esa medida número 93 dice así: «El PP y Ciudadanos se comprometen a la separación inmediata de cargos públicos que hayan sido imputados formalmente o encausados por delitos de corrupción, hasta la resolución definitiva del procedimiento judicial. Asimismo, se comprometen a que las personas que se encuentren en dicha situación no puedan ser incorporadas en las candidaturas electorales ni ser nombrados para desempeñar cargos públicos».

En el entorno de Rajoy creen evidente que aunque el acuerdo con C’s no se rompa, cualquier elemento judicial que aparezca, incluso sobre casos ya conocidos y antiguos, lo aprovechará el PSOE de Pedro Sánchez «como excusa para el no», pero también para intentar formar ese Gobierno alternativo con Podemos y los independentistas. «Pesan más las razones de Estado para el desbloqueo que las excusas para el bloqueo, pero no tenemos duda de que el PSOE intentará aprovechar la acumulación de noticias», señalan en La Moncloa.

El coste del bloqueo

Fuentes próximas a Rajoy advierten de que «bloquear España es una forma de corrupción, como se comprueba al analizar el coste que supone para todos». «Es una forma de corrupción por la que no se está pidiendo que deje su acta de diputado ni su carné de militante a nadie, y a lo mejor habría que empezar a exigirlo», aseguran.

El caso de Rita Barberá cayó ayer como una tormenta sobre el Gobierno de Rajoy, al que no le quedó más que aguantar el chaparrón a la espera de que escampara. Rajoy estuvo por la mañana de campaña en Galicia, y ahí se esforzó por esquivar a la prensa en cada una de sus apariciones públicas, a la espera de que se hiciera pública por fin la decisión de Barberá de presentar su renuncia en el partido.

Mientras, en Moncloa se da por agotado el caso Soria: «Se ha renunciado al nombramiento y se han dado las explicaciones en el Parlamento. Rectificar y explicar, esas han sido las actuaciones correctas», aseguran en el entorno del presidente en funciones. «Los que exigen más solo quieren espectáculo, porque la parte política está más que agotada», subrayaron.

Desde el Gobierno se reconoce que la polémica originada por un nombramiento que desde dentro se consideró «técnico» en todo momento les sorprendió con el pie cambiado. De hecho, a las pocas horas de conocerse tanto el presidente Rajoy como el ministro Guindos trataban de justificarlo en el avión que les llevaba a China, sin prever ninguna rectificación. «Hemos aprendido que la nueva política significa que nada es técnico, y todo es político», comentan en Moncloa.

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