Crisis del PSOE

La militancia silenciada: candidatos elegidos en primarias que cayeron por imposición del partido

Formaciones como PSOE o Podemos, tan partidarios de las primarias, no siempre respetaron la voluntad popular

Primarias fallidas. Candidatos elegidos por la militancia que fueron desechados por el partido. De izquierda a derecha: Josep Borrell, Tomás Gómez junto a Pedro Sánchez y Lois Breogán Riobóo
Primarias fallidas. Candidatos elegidos por la militancia que fueron desechados por el partido. De izquierda a derecha: Josep Borrell, Tomás Gómez junto a Pedro Sánchez y Lois Breogán Riobóo

Las primarias ya no son lo que eran. En un ejercicio de democracia interna, algunos partidos optan desde hace años por elegir sus candidatos a través de la militancia. Sin embargo, estos no siempre han sido del gusto del «aparato». En más de una ocasión los partidos han quitado la razón a su electorado. Estos son algunos ejemplos en los que, los militantes, al contrario que los clientes, no siempre tuvieron la razón.

Uno de los casos más antiguos fue el de Josep Borrell, elegido por la los militantes del PSOE en 1999. El exministro inició la carrera para las elecciones del año 2000 pero tuvo que «apartarse» casi con los carteles hechos. Dos colaboradores suyos estaban siendo investigados por fraude y el partido recuperó a Joaquín Almunia, rival de Borrell en aquellas primarias originales.

Echar «barones» fuera

Mucho más reciente es el caso de Tomás Gómez. En 2010, el exalcalde de Parla superó en la primarias del PSM a Trinidad Jiménez, antigua ministra de Zapatero y ojito derecho del partido. Gómez fue reelegido cuatro años después sin necesidad de primarias (fue el único que logró reunir los avales) y en 2015 la dirección general se lo quitó de encima. César Luena argumentó que Tomás Gómez, señalado por el sobrecoste del tranvía de Parla, dañaba «la imagen» del partido. En rueda de prensa, el secretario de Organización dijo que Pedro Sánchez había consultado esta decisión con los barones, aunque reconoció que no todos la comprendían.

Pedro Sánchez y Tomás Gómez. Antes «amigos», ahora «enemigos»
Pedro Sánchez y Tomás Gómez. Antes «amigos», ahora «enemigos»- PSM

Tomás Gómez, a quien el Tribunal de Cuentas eximió de cualquier responsabilidad penal, es uno de los enemigos declarados de Pedro Sánchez. Suya es una de las 17 firmas que llegaron a Ferraz el «miércoles negro» socialista.

La «nueva» política tampoco se libra de de las guerras intestinas. En Podemos, tan partidarios siempre de darle voz a «la gente», han resuelto a las bravas sus diferencias en Galicia. La formación morada tenía en la comunidad un líder elegido por primarias. Su nombre es Lois Breogán Riobóo. Sin embargo, a comienzos de 2016 empezaron a darse problemas de entendimiento en la cúpula. Riobóo prescindió de su número dos y la dirección general del partido, ante el cisma abierto en la región, disolvió los órganos autonómicos.

El partido argumentó «heridas internas» para adoptar esta decisión, que no contaba con el apoyo de Riobóo. Las elecciones gallegas se acercaban y el partido prescindió de él. Riobóo ha vuelto ahora a la palestra después de contestarle un tweet a Pablo Iglesias.

—Tengo muchas muchas diferencias con Sánchez pero pretender hacer caer a un secretario general, elegido por las bases, con dimisiones es un fraude —escribió Iglesias.

—Saludos del exsecretario general de Podemos Galicia. Te acuerdas del proceso de aquí, ¿verdad? ¿Confirmas el fraude entonces? —le respondió Breogán Riobóo.

«Dedazo» naranja

Buena parte del fracaso electoral de Ciudadanos en Galicia se debe a su falta de cohesión. La formación naranja no ha sabido promocionar a su candidato ni formar una estructura de partido sólida. Sin ir más lejos, en Pontevedra, Ciudadanos destituyó a su edil por votar lo mismo que el BNG. La víctima en cuestión, María Rey, se había impuesto en las primarias de su partido, pero tampoco le sirvió. El «dedo divino» se la llevó por delante.

Pero también hay casos con final feliz. No todo es veneno en palacio. En abril de este año, Mario Gómez Figal, delegado territorial del partido en Murcia, fue destituido por el llamado caso de las facturas. Sin embargo, apenas un mes después, fue designado coordinador territorial tras demostrarse que no tenía nada que ver. «Mario fue la víctima, pero se le ha cerrado el expediente porque no tuvo nada que ver», dijo entonces Fran Hervías, secretario de Organización a nivel nacional.

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