Manuel Marín - AnálisisSeguir

En manos de 2.000 gallegos Manuel Marín

Manuel Marín - Actualizado: Guardado en:

«El Gobierno de España puede estar ahora mismo en manos de 2.000 gallegos. En Lugo, en Ourense, 2.000 ó 3.000 votos arriba o abajo para el Partido Popular o para Ciudadanos serán cruciales si finalmente la mayoría absoluta se dirime por un solo escaño. Si el partido de Rivera obtiene escaño, lo razonable es que fuera a costa del PP, pero de todos modos sumarían fuerzas con un acuerdo de investidura. En cambio, si una hipotética fuga de votantes del PP hacia Ciudadanos, por mínima que fuera, impidiera a Rivera obtener escaño, y a su vez le dejara sin él a Núñez Feijóo, da por seguro un acuerdo del PSOE con la Marea de Podemos porque sería la única tabla de salvación de Pedro Sánchez». El diagnóstico es de un diputado socialista cuya etapa de gloria decayó cuando lo hizo Rodríguez Zapatero, y a quien el equipo de Pedro Sánchez trató «como a un desahuciado». Hoy ni siquiera vive de la política, pero observa con perplejidad los más de 300 días de parálisis en España.

«Es un análisis previsible, casi de Perogrullo, pero la novedad está en que ya se cuantifican las opciones reales. Que pueda haber o no gobierno inminente en España va a depender de 2.000 ó 3.000 gallegos. De muchos gallegos más dependerá que Pedro Sánchez sea superado o no por el populismo extremista. Pero las expectativas son tan demoledoras para el socialismo que, aun obteniendo el peor resultado de la historia también en Galicia, le bastará con mantener al PSOE como segundo partido para venderlo como un triunfo y, si no hay mayoría absoluta del PP, para gobernar sin dudarlo». «Es la única apuesta de Sánchez porque parece evidente que el PNV se apoyará en el socialismo vasco, no en el PP salvo supuesto de estricta e imperiosa necesidad, y que eso será suficiente para reeditar aquellos viejos pactos a la vasca. Aunque en el País Vasco el PSOE rebaje sus escaños a la mitad, Urkullu no tendrá problemas. Por eso Galicia será determinante».

«Cabe la posibilidad de que seamos tercera fuerza en Galicia, y cuarta o quinta en Euskadi. En ese supuesto de caos, los tambores de guerra sonarían con mucha más intensidad para Sánchez. Pero no lo veo previsible. Las encuestas fallan mucho y marcan tendencias extrañas que solo se cumplen a medias. Hazme caso, Rajoy depende de 2.000 gallegos. Y Sánchez también. O uno… u otro. No veo otras elecciones generales».

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