Maduro envía a un emisario a España para intentar normalizar las relaciones

García Casas recibió al viceministro venezolano para Europa en el primer encuentro de altos cargos tras la expulsión de los embajadores

Actualizado:

Nicolás Maduro envió este miércoles a España a su viceministro para Europa, Yván Gil, con el mensaje de que el Gobierno de Venezuela quiere «normalizar» las relaciones con España, tres meses después de haber expulsado y declarado «persona non grata» al embajador español en Caracas, Jesús Silva.

Yván Gil fue recibido en el Ministerio de Asuntos Exteriores por el secretario de Estado español de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Fernando García Casas, según informó anoche el Ministerio de Asuntos Exteriores, a través de un comunicado en el que asegura que «aún reconociendo discrepancias y visiones profundamente divergentes», ambos se mostraron de acuerdo en «la conveniencia de normalizar un dialogo bilateral teniendo en cuenta los importantes vínculos existentes entre los dos países».

La iniciativa del encuentro, el primero desde la crisis abierta en enero, partió del Gobierno bolivariano. El régimen bolivariano, cada vez más aislado internacionalmente, parece haber iniciado una ofensiva para tratar de frenar la imposición de nuevas medidas europeas ante las dudas que existen sobre la limpieza de las elecciones presidenciales convocadas para el 20 de mayo y a las que no concurren la gran mayoría de los partidos de la oposición.

Este miércoles, desde Bruselas, después de ser recibido por la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, expresó ante los periodistas la voluntad del Gobierno de Caracas de «tratar de recomponer» la relación con España, a la que, no obstante, acusó de haberla dañado.

Arreaza dijo que, «a pesar de todas las agresiones del presidente Rajoy y su Gobierno contra Venezuela», le invita a intentar «abrir espacios de diálogo» y «si fuera posible», en ese proceso, «normalizar la relación diplomática». El canciller añadió que Venezuela «con mucha nobleza» quiere recuperar esa relación y que esa es la voluntad de Maduro, que habría decidido dar el paso, porque -ironizó- «de esperar a que España hiciese un gesto, nos íbamos a quedar aspirando».

Arreaza no dejó pasar ayer la ocasión que se le presentó de hablar ante los periodistas en Bruselas para volver a arremeter contra Rajoy al que acusó de erigirse en «tribunal electoral mundial» al avanzar junto al presidente argentino, Mauricio Macri, «que no va a reconocer el resultado de las elecciones en Venezuela».

En su encuentro con García Casas, Yván Gil le hizo entrega de una carta del canciller venezolano para su colega español, Alfonso Dastis, en la que, presumiblemente, le expone los puntos que el Gobierno venezolano considera se deben abordar para lograr restablecer unas relaciones que, en los últimos años, han estado marcadas por los desencuentros.

El pasado 25 de enero, Venezuela declaró Arreaza «persona non grata» al embajador español, en protesta por lo que consideró «continuas agresiones» e «injerencias» del Gobierno español en los asuntos venezolanos, en los que siempre ha expresado su respaldo a los partidos opositores y ah reclamada la puesta en libertad de sus líderes encarcelados. El régimen bolivariano se mostró especialmente molesto por el hecho de que España encabezara la iniciativa europea de imponer sanciones contra siete altos cargos del régimen, entre ellos el número dos, Diosdado Cabello, lo que les impide, entre otras cosas viajar a territorio de la Unión Europea, donde residen algunos familiares directos.

La respuesta española a la expulsión del embajador fue «proporcional» ya que declaró igualmente «persona non grata» y expulsó al embajador de Venezuela en España, Mario Isea, recordando las repetidas declaraciones de Maduro contra el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, al que acusó de «corrupto», «racista» y «colonialista».

El Gobierno español estudiará ahora el ofrecimiento de las autoridades venezolanas que, de ser aceptado y si se dan las condiciones, debería llevar, en un tiempo prudencial, a que volviera a haber embajadores en Caracas y en Madrid, aunque no necesariamente los que estaban cuando se produjo la crisis.