España

Luena y otros afines a Sánchez votarán con el resto del PSOE la investidura de Rajoy

A la espera de ver si el exlíder rompe la disciplina, la resistencia ya se reduce al PSC, Baleares, Robles, Sumelzo y algún otro

Javier Fernández, llegando ayer a la reunión del Grupo Socialista en el Senado - Jaime García

Los partidarios de abstenerse en otra investidura de Mariano Rajoy para evitar elecciones empezaron a ganar ayer martes en el terreno de la imagen la batalla que tendrá lugar este domingo en el Comité Federal del PSOE.

Y no por lo que dijo el presidente de la gestora, Javier Fernández, en una intervención descarnada -«el PSOE es un solar»- ante el Grupo Socialista a favor del «mal menor», sino por lo que ocurrió antes: a punto de entrar a la sala del Senado, el exsecretario de Organización César Luena, así como la diputada sanchista Adriana Lastra, aprovecharon la presencia masiva de medios para anunciar que el domingo defenderán el «no» -Luena llegó a dudar de la «legitimidad» de una decisión del Comité Federal contra la mayoría de los afiliados-, pero no romperán la disciplina de voto.

Así, el panorama cambia porque se rebaja mucho la tensión orgánica. Destila resignación y eso abona el terreno para que Fernández, Susana Díaz y los barones que han apadrinado este viraje del PSOE no tengan problemas y saquen adelante la abstención entre los 290 miembros del Federal, una vez que el sanchismo empieza a flaquear.

En un recuento oficioso, a día de hoy ya solo votarían «no» los siete diputados del PSC, los de baleares, la aragonesa Susana Sumelzo, Odón Elorza y la «número dos» por Madrid, Margarita Robles -los otros seis madrileños votarán con la mayoría, ha dicho la secretaria general del PSM, Sara Hernández-. Puede que algún diputado suelto más.

No obstante, queda por despejar la gran incógnita: qué hará Pedro Sánchez. Si el ex secretario general acude este domingo al Comité Federal, corre el riesgo de quedar en evidencia su soledad orgánica -inversamente proporcional al apoyo de la militancia, muy afectada todavía por el trauma del uno de octubre-; y, luego, está por ver si acudirá al Congreso a pasar el trago de abstenerse, porque en caso de que rompa la disciplina de voto, sus posibilidades de resurgir como el Ave Fénix caerían.

De momento, Javier Fernández no se anduvo ayer con paños calientes para defender que el PSOE no tiene margen de maniobra después de lo mal que lo hizo Sánchez. «En política, lo que no es posible es falso», insistió el presidente asturiano gráficamente, para explicar que fue un error de todos, el primero él, dejar que Sánchez y su dirección crearan la falsa expectativa de que era posible un gobierno alternativo con Podemos y Ciudadanos tras el resultado del 26-J.

Contra el «silencio mineral»

«Por las razones que fuera, en lugar de diálogo, lo que tuvimos fue mutismo, mutismo que se transformó en un silencio mineral, que es el peor silencio, el que se resigna a callar quizás porque pensábamos que el ‘no es no’ se convertiría en ‘al menos de entrada no’».

Fue, insistió, como si «estuviese prohibido» hablar de abstención durante estos tres meses y eso ha llevado al partido al callejón sin salida en el que se encuentra: obligado a virar a última hora en medio de un fuerte rechazo de los militantes. Quizá por eso, el líder provisional del partido pidió «sosiego» para la celebración de un congreso porque el PSOE es un solar que necesita ser «reconstruído» en su discurso, estrategia y liderazgo.

Por eso, lo primero que debe quitarse de enmedio es la amenaza de elecciones. «Debemos hacerlo conscientes de que abstenerse no es apoyar, eso sólo se corresponde con una idea muy predatoria de la política; sabiendo que la abstención sólo es posible en democracia cuando no hay ninguna alternativa; siendo conscientes de que si hubiéramos tenido un gobierno con Podemos seríamos cambio y si nos abstenemos seremos casta», ha dicho consciente de lo que se le viene encima al partido.

Pero «se puede ser el primer partido de la oposición y no ser alternativa de gobierno», advirtió Javier Fernández a quienes defienden el «no»: las federaciones de País Vasco, Madrid, Cantabria, Cataluña, Galicia, Navarra, La Rioja, Castilla y León, y a los barones que como Ximo Puig o Emiliano García-Page, tienen dificultades para defender la abstención por sus acuerdos con Podemos.

Debate «tenso» sin los medios

Ya en el turno de palabras (30 la pidieron) a puerta cerrada, el debate con Javier Fernández fue «tenso» y «duro», según reconoció Odón Elorza, exalcalde de San Sebastian. Elorza le insistió en que se consulte a la militancia, como piden masivamente las agrupaciones y los firmantes de #MilitantesEnPie, y se negó a desvelar si acatará la abstención en caso de que así lo apruebe el Comité Federal.

Pidió libertad de voto para los 84 diputados socialistas. Junto a él, Margarita Robles y el diputado catalán Marc Lamuá son los únicos tres que se mantuvieron en el «no» frente a otros 17 (12 se quedaron sin poder hablar por falta de tiempo), decantados ya claramente por la abstención.

Entre estos últimos, Eduardo Madina, que fuera rival de Pedro Sánchez en las primarias de 2014, se decantó porque la abstención sea tan «técnica» que solo sea necesario que once diputados. Fue el único de los partidarios de la abstención favorable a esa fórmula.

El resto se alineó con las tesis de Fernández o Susana Díaz, de que el PSOE no puede aparecer absteniendose de forma «vergonzante». Francisco Menacho, José Caballos, José Martínez Olmos y Gregorio Cámara, el extremeño Ignacio Sánchez Amor, José María Barreda -el expresidente castellano-manchego instó a «desdramatizar» el debate- así como los senadores Marcelino Iglesias y el nuevo portavoz del grupo en la Cámara Alta, Vicente Álvarez Areces, se pronunciaron en ese sentido.

«En nuestra cultura está acatar lo que digan los órganos del partido, porque nosotros nos presentamos a unas elecciones como diputados por unas siglas, por un partido», advirtió ya en los pasillos el andaluz Antonio Pradas, quien recalcó, como les había expuesto Javier Fernández, que el dilema es «abstención o terceras elecciones» porque, realmente, en el PSOE nadie quiere que gobiernen Rajoy y el PP.

Pero una prueba de que el debate no se quedó puertas adentro fue que Luena respondió a esa argumentación de Antonio Pradas al salir: la pregunta correcta, dijo, es «si con el apoyo indirecto del PSOE a través de la abstención tiene que seguir gobernando el PP» y respondió que votantes y militantes tienen la «respuesta muy clara».

También mantuvieron un rifirrafe el diputado socialista por la provincia de Las Palmas Sebastián Franquis, con el secretario de Organización del PSC-PSOE, Julio Cruz, a quien instó vía Twitter a no hablar por todos en Canarias cuando defiende la abstención.

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