Junts per Cataluña empieza a dar a Puigdemont por amortizado

La forma de «salvar el culo» de Junts per Cataluña será formando gobierno aunque tengan que renunciar a su presidenciable

Salvador Sostres
BarcelonaActualizado:

Por primera vez desde que Puigdemont se fugó a Bruselas y decidió presentarse a las elecciones de diciembre, su entorno más inmediato, integrado en gran medida en la plataforma Junts per Catalunya, empieza a darle por amortizado. Andreu Mas-Colell; mentor de Elsa Artadi y exconsejero de Economía de Artur Mas, y Agustí Colomines, un siniestro excomunista reconvertido a todas las causas de las que ha podido cobrar, e incomprensiblemente escuchado tanto por Puigdemont como por su predecesor en la presidencia de la Generalitat, han escrito sendos artículos en los últimos días afirmando que Cataluña necesita un gobierno sólido y una legislatura estable, en la línea de lo comentado por Artur Mas justo antes de abandonar el liderazgo del PDECat. Mas-Colell mantiene una estrecha relación con Artadi y Colomines colocó a su novia, Aurora Madaula, en el círculo de confianza del forajido. Madaula y Artadi son íntimas amigas. Más en la distancia física, pero desde la misma cercanía moral, los periodistas Francesc-Marc Álvaro, Marçal Sintes y Josep Martí, que mostraron durante la campaña su indisimulado entusiasmo «puigdemoniano», han pedido también calma y reflexión en sus artículos.

Son los primeros indicios públicos de lo que de fondo se cuece en Junts per Cataluña, que quiere asentar en un gobierno razonable su victoria electoral sobre Esquerra para darle continuidad y profundidad, y usar el poder del Govern y del grupo parlamentario para tomar el control del PDECat y barrer a Marta Pascal y a su equipo.

Francesc Homs definió desde Bruselas la nueva etapa de la política catalana como un tiempo en que todos intentarán «salvar el culo». La vulgar literalidad de Homs, inhabilitado por el 9N, se corresponde con la realidad más de lo que muchos independentistas están dispuestos a aceptar. Mas se ha retirado a cuidar de sus asuntos judiciales, lo mismo que el exconsejero de Justicia, Carles Mundó. Tampoco Carme Forcadell quiere repetir como presidenta del Parlament, y menos para forzar otra vez su reglamento como pretende Puigdemont en su intento de ser investido a distancia. También la alcaldesa de Vilanova i la Geltrú, Neus Lloveras, dejará la presidencia de l'Associació de Municipis per la Independència y no repetirá com a alcaldable del PDeCAT en las elecciones municipales de 2019.

La forma de «salvar el culo» de Junts per Cataluña será formando gobierno aunque tengan que renunciar a su presidenciable. Si Esquerra no accede -y todo parece indicar que no accederá- a la reforma fraudulenta del reglamento del Parlament, y Puigdemont no vuelve a España por el fundado miedo de que le encierren 20 años en la cárcel, Junts per Cataluña propondrá la investidura de Jordi Sánchez, por su valor simbólico sobre todo estando en prisión, y también por su insignificancia política, de manera que los estrategas de Junts per Cataluña, con Eslsa Artadi y Damià Calvet a la cabeza, podrán maniobrar y mandar a su antojo.

El PDECat está dispuesto a negociar con Junts per Cataluña el equilibrio de fuerzas, y prefiere a Jordi Sánchez como candidato que al forajido de Bruselas. Pero que Marta Pascal asuma la necesidad de un cierto equilibrio no significa que esté dispuesta a ceder las riendas del partido. Pascal esperaba un batacazo electoral de Puigdemont para poderlo dar de entrada por finiquitado, pero los insospechados 34 diputados que obtuvo, superando una vez más a Esquerra Republicana, le han obligado a tener en cuenta; incluso como posibles enemigos, a los que esperaba ventilarse de un plumazo.

Si Junts per Catalunya tiene el control del grupo parlamentario, el PDECat tiene la implantación terrotorial, fudamental por ejemplo de cara a las próximas elecciones municipales. Si Junts per Catalunya tiene el sin duda brillante resultado de diciembre, el PDECat tiene la marca electoral. Y si Junts per Catalunya ha sabido conectar e ilusionar a una parte del votante independentista que se fue de Convergència a Esquerra, el PDECat controla y administra las subvenciones públicas y en general los recursos financieros del partido. La discrepancia y enfrentamiento son evidentes, tanto como que ambos bandos saldrían aparatosamente lastimados de una guerra abierta y arrastrada.

Esquerra por su parte ha accedido a poner en marcha la legislatura a cambio de la presidencia del Parlament y de una mayoría independentista en la composición de su Mesa. Carme Forcadell entiende que no puede repetir por el peligro de coquetear con la reiteración delictiva, que podría llevarla directamente a la cárcel. Esquerra puede optar por un miembro de su partido, y no son pocos los dedos que señalan a Marta Rovira, para que de una vez asuma los riesgos que tanto reclama a los demás. Por su insistencia y sus gritos, Puigdemont y Junqueras accedieron a proclamar una independencia que no tenían preparada, y mientras Puigdemont está en Bruselas, fugado, y Junqueras en Estremera, Rovira puede tranquilamente estar con su familia en su casa.

Pero la gran decisión que debe tomar Esquerra ee qué hace primero con Puigdemont y luego con Jordi Sánchez. De Puigdemont podrá librarse con relativa comodidad porque tanto los servicios jurídicos del partido como los letrados del Parlament advertirán de la ilegalidad de las reforma exprés que el presidente cesado exige para ser investido. Pero si no acepta la candidatura de Jordi Sánchez, por entender que que Junqueras, como vicepresidente, va primero en la línea de legitimidad del gobierno cesado, Junts per Cataluña preferiá las elecciones a dejarse arrebatar la presidencia por los republicanos.

En la Cataluña posterior a la aplicación del artículo 155 todo tiene que ver con los problemas personales -mayormente legales- y las batallas políticas de los que como Quico Homs dice, intentan «salvar el culo». Pero ya nadie ni nada remite a la independencia ni a corto ni a medio plazo.

Salvador SostresSalvador SostresArticulista de OpiniónSalvador Sostres