Uno de los acusados por yihadismo, cuando fue detenido en 2015
Uno de los acusados por yihadismo, cuando fue detenido en 2015 - EFE

Juicio a la célula yihadista que se propuso atentar en el Parlament en 2015

La Audiencia Nacional enjuicia desde este lunes a diez personas acusadas de integración y colaboración con Daesh

Los supuestos terroristas vigilaron lugares emblemáticos de Barcelona, con planes de causar el mayor daño posible

MadridActualizado:

Con los atentados del 11 de marzo de 2004 de Madrid en mente, una célula yihadista desarticulada en 2015 planeó atentar en lugares emblemáticos de Barcelona para causar «el mayor daño posible». La Audiencia Nacional juzga desde hoy y hasta marzo a diez personas, que se prepararon para traer la yihad a las calles de Cataluña.

Para lograr su objetivo, los supuestos terroristas «iniciaron tareas de selección y vigilancia» de instituciones y lugares, como el Parlamento catalán o la comisaría de los Mossos d’Esquadra ubicada en la plaza de España, elementos que fotografiaron, según el relato de la Fiscalía en su escrito de acusación. El Ministerio Público solicita penas de entre siete y diecinueve años de prisión para los acusados por delitos de integración o colaboración con Daesh, el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico (EI).

Los miembros de la célula, la mayoría afincados en la localidad catalana de Terrasa y quienes se reunían «frecuentemente», redujeron sus encuentros a partir de noviembre de 2014, por un supuesto «chivatazo» que les alertó que estaban siendo vigilados.

La investigación de la llamada operación Caronte reveló la radicalidad de los supuestos yihadistas, cuatro de los cuales son españoles conversos, incluido el cabecilla, Antonio Sáez Martínez, conocido como «Ali el peluquero». «He sido absorbido por la yihad mundial contra cruzados y judíos», dejó escrito en unos cuadernos con anotaciones y reflexiones hallados en su domicilio. Sáez, que trabajaba en una peluqueía en Barberá del Vallés, en Barcelona, fue quien propuso a la red cometer un atentado en España. Con acceso a material bélico, los terroristas pretendían crear un explosivo casero, como la célula de Alcanar, que atentó en agosto de 2017.

El juez investigador del caso, Santiago Pedraz, desveló que los yihadistas también querían secuestrar a una persona, vestirla con un mono naranja y degollarla en España para después difundir la acción un vídeo, al estilo de los terroristas de Daesh, una idea embrionaria que no pusieron en marcha. También tenían en su punto de mira una sinagoga y una librería judía, entre otros objetivos.

La célula, que se autodenominó «Fraternidad Islámica. Grupo para la predicación del Yihad» y fue creada a comienzos de 2014, también se dedicaba a captar a combatientes para enviarlos a las zonas de conflicto a las órdenes de Daesh. Uno de ellos consigó llegar a Irak y todavía continúa en paradero desconocido, huido allí o en Siria.

La Fiscalía considera que la red se organizaba con un esquema piramidal. Para los principales cabecillas, tanto Sáez Martínez, y Lahcen Zamzami y Rida Hazem, ambos de nacionalidad marroquí, el Ministerio Público pide 19 años de prisión por los presuntos delitos de integración y colaboración con organización terrorista. Para otros tres acusados, los marroquíes Taofiq Mouhouch y Mohamed el Gharbi y el brasileño Kayke Luan Ribeiro Guimaraes «Hakim», el fiscal solicita diez años de cárcel; mientras que para otros cuatro, los españoles Gonzalo Cabezas Núñez «Sulaiman», David Franco Portolés «Ibrahim» y Jacob Orellana Casado «Yacoub» así como el marroquí Said Touay, solicita siete años.