España

Juan Ignacio Zoido: un perfil amable para conseguir superar las polémicas de la etapa anterior

El nuevo ministro de Interior deberá alejar el departamento de la lucha política diaria

Juan Ignacio Zoido, en una imagen de archivo
Juan Ignacio Zoido, en una imagen de archivo - JUAN FLORES

La llegada de Juan Ignacio Zoido al Ministerio del Interior supone un cambio de perfil importante. El presidente del Gobierno, consciente de que la continuidad de Jorge Fernández Díaz era inviable tras haber sido reprobado por el Congreso, ha optado por una persona «dialogante, amable y que además tiene buenas relaciones políticas con otros partidos», según la descripción que hacen de él quienes le conocen. Es decir, se trata de alguien bien dotado para la negociación, requisito casi indispensable en una legislatura tan complicada como la actual, detrás de cuya simpatía hay unas firmes convicciones. Juez de profesión, el nuevo ministro accede al cargo con experiencia en asuntos de Seguridad, ya que ha sido delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha y Andalucía. Por lo demás, se le considera una persona próxima a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedad.

En el ámbito político, Interior se ha visto sacudido en los últimos meses por varias polémicas que el nuevo ministro deberá cerrar cuanto antes. En especial, la de la mal llamada «policía patriótica», un grupo de mandos policiales ya desactivados que protagonizaron dudosas actividades con las que se habría intentado buscar una solución policial al desafío secesionista catalán o, en algún caso, desprestigiar a un adversario político del Ejecutivo.

Nulo resultado

El resultado fue un auténtico desastre en términos de desprestigio para el Cuerpo -el resultado de esas peligrosas gestiones ha tenido unas consecuencias prácticamente nulas desde el punto de vista judicial-, y tuvo además el inconveniente añadido de que envenenó el clima político. Por ello, la elección de la nueva cúpula policial va a ser analizada con lupa y se verá como la prueba del 9 de que este tipo de actuaciones van a quedar desterradas para siempre.

Zoido también tendrá que tener cintura para matizar si es necesario algún aspecto de la Ley de Seguridad Ciudadana, que la izquierda bautizó como «ley mordaza» a pesar de que no ha habido problemas en su aplicación y es muy discutible que suponga una merma de derechos para los ciudadanos. Este texto legal ha servido para que las Fuerzas de Seguridad pudieran trabajar con seguridad jurídica, lo que ya es por sí muy relevante, y si se modifica será, sobre todo, porque en su día fue adoptada como símbolo para hacer oposición.

El gran problema para Juan Ignacio Zoido, por tanto, no se traducirá tanto en la gestión diaria del ministerio, que ha tenido indudables éxitos a lo largo de los últimos cinco años, como en cambiar la imagen del mismo, alejándolo lo máximo posible de las vicisitudes políticas. Tradicionalmente el ministro del Interior era el mejor valorado por los ciudadanos, precisamente porque la seguridad, la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado son valores compartidos por la mayoría de ellos; sin embargo, en esta última etapa las polémicas en las que se ha visto envuelto Fernández Díaz -el colofón fue la divulgación de su conversación con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña- han roto esa tendencia.

El equipo, la clave

Ya en el ámbito operativo, la lucha contra el terrorismo yihadista será su principal preocupación, una vez que ETA fue derrotada hace cinco años. España tiene unas Fuerzas de Seguridad que están en la vanguardia mundial y además el pacto de Estado en este asunto firmado por los principales partidos, salvo Podemos, es una herramienta de gran utilidad para evitar que un tema tan sensible sea motivo de debate partidario. Asimismo, la gestión de la inmigración, siempre polémica y terreno abonado para la demagogia, la lucha contra el crimen organizado y en especial contra los delitos cometidos en internet ocuparán gran parte de su tiempo.

Tras su nombramiento, queda por resolver la incógnita de cuál será su equipo, una elección en la que se juega buena parte de su éxito. Una vez que se conozca será más fácil conocer qué tipo de gestión quiere realizar.

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