El mayor de los Mossos d´Esquadra, Josep Lluís Trapero, en su primera declaración en la Audiencia Nacional

Interior amoldará su respuesta a la reacción de los Mossos

Ha estudiado distintos escenarios en función del nivel de colaboración de la Policía autonómica

MadridActualizado:

Los Mossos son la clave. Si el Gobierno no es capaz de controlar a la Policía de la Generalitat la aplicación del 155 se tambaleará». Fuentes de la máxima solvencia consultadas por ABC resumen con esta crudeza el reto al que se enfrenta el Ministerio del Interior, que a partir del próximo viernes, si no hay un giro de 180 grados en la situación, deberá asumir el mando del Cuerpo policial. «Habrá resistencias; eso, que nadie lo dude. La clave es saber hasta dónde llegarán».

El ministerio que dirige Juan Ignacio Zoido es perfectamente consciente de lo que está en juego y hace semanas –de forma especial desde el día siguiente de comprobar, el 20 de septiembre, que los Mossos habían dejado de ser una Policía fiable–, estudia todos los escenarios que se pueden plantear con la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

El 1 de octubre fue la última constatación de que la cúpula de los Mossos había decidido ponerse al servicio del plan secesionista de la Generalitat, aun a costa de desobedecer órdenes precisas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. «Cuando en un Estado democrático una Policía, cualquiera, deja de cumplir órdenes de la autoridad judicial, hay que intervenir», advierten las fuentes consultadas por ABC, que no obstante distinguen entre los profesionales del Cuerpo y aquellos que aun vistiendo uniforme han preferido servir a determinados intereses políticos.

Interior quiere actuar con la máxima prudencia, entre otras cosas porque los Mossos d’Esquadra han demostrado su capacidad y profesionalidad en distintos ámbitos a lo largo de muchos años y sería injusto meter a todos en el mismo saco: «La Policía autonómica ha hecho importantes investigaciones en materia de Policía Judicial y de terrorismo, muchas veces en colaboración con otras Fuerzas de Seguridad del Estado, y seguro que continuarán teniendo éxitos en esos ámbitos en el futuro», insisten las fuentes consultadas.

Por ello, el Ministerio del Interior quiere ser muy cuidadoso en la toma de control de los Mossos d’Esquadra y quiere evitar a toda costa la sensación de que se va a hacer una purga indiscriminada. «No se trata de señalar a nadie por sus ideas políticas, porque todas son legítimas. Lo único que se va a pedir es que mantengan un escrupuloso respeto a la ley. Hay que recuperar la profesionalidad y el prestigio de la Policía autonómica, que a día de hoy está afectado», insisten las fuentes consultadas.

El relevo de Trapero

Aunque el plan de actuación se mantiene en secreto para evitar más resistencia de la que ya se espera, sí está claro que los máximos responsables de los Mossos –su director general, Pere Soler, y el mayor del Cuerpo, Josep Lluis Trapero– serán relevados de sus funciones. El primero, porque se trata de un elemento claramente al servicio del plan secesionista de la Generalitat y el segundo, al margen de por cualquier otra consideración, porque es investigado por la Audiencia Nacional por sedición e incluso pesan sobre él medidas cautelares.

El caso de Trapero es especialmente doloroso para los Mossos d’Esquadra, ya que el mayor tiene prestigio dentro del Cuerpo. Pero incluso personas cercanas a él admiten que en sus actuales circunstancias debía haber dado un paso atrás por el bien de la Policía de la Generalitat, que en estos momentos apenas tiene relaciones ni con el resto de las Fuerzas de Seguridad del Estado, ni con la Fiscalía ni con la magistratura. «Jamás ese Cuerpo policial había soportado tanto desprestigio ni había estado tan aislado», destacan las fuentes consultadas por ABC.

La gran duda es qué sucederá con el equipo de Trapero, algo que dependerá fundamentalmente de cuál sea su reacción a partir del viernes.