La presidenta del Ejecutivo de Navarra, Uxue Barkos
La presidenta del Ejecutivo de Navarra, Uxue Barkos - EFE

Imponen un plan de euskera a las empresas que quieran contratos en Navarra

En la Comunidad Foral solo un 6,7% de la población se declara vascoparlante

PamplonaActualizado:

Las empresas que quieran ser subcontratadas por las Administraciones Públicas de Navarra para trabajos que requieran atención al público deberán tener un plan de euskera «para que las personas trabajadoras que ocupen los puestos de atención al público puedan formarse en dicha lengua». Así sucederá a partir de ahora después de que ayer el Parlamento de Navarra aprobara la Ley Foral de Contratos Públicos.

Esta norma podría considerarse normal en una región bilingüe o donde la mayoría de la población sepa la segunda lengua y, por lo tanto, a la hora de dirigirse a la Administración lo haga en ese segundo idioma. Pero se da la circunstancia de que en Navarra el euskera es hablado habitualmente tan solo por el 6,7% de la población. En el mayor núcleo urbano de la Comunidad foral, la Comarca de Pamplona, sólo el 2,9% de los ciudadanos se expresa en euskera. Sin embargo, a partir de ahora, todas las empresas que opten a un contrato con una Administración Pública, estén en la zona de Navarra que estén, tendrán que tener un plan de euskera.

El cuatripartito formado por Geroa Bai, Bildu, Podemos e IU, que sustenta el Gobierno de Uxue Barkos sabía que esta medida acarrearía polémica. Por eso, la introdujo de tapadillo, vía enmienda y como la Disposición Adicional Decimoquinta en una ley que tiene más de 200 artículos. Los siete grupos parlamentarios representados en la cámara navarra estaban de acuerdo en que el resto de la ley era positiva. Se trata de una norma que prima la relación calidad-precio y que incluye criterios medioambientales, de igualdad, discapacidad y salud laboral en las subcontrataciones.

Pero tenía escondida esa obligación que echó por tierra la visión favorable de UPN y PP. Los socialistas prefirieron mirar para otro lado y permitir la imposición del euskera en las empresas. La socialista Ainhoa Unzu consideró que se trata de una ley «muy avanzada» y destacó el «control en la transparencia» que conlleva la norma con el fin de «evitar amiguismos» y comportamientos similares.

Menos España

Sin embargo se olvidó de otro tipo de amiguismo. La Confederación de Empresarios de Navarra ya advirtió de que esta ley «perjudicará a la igualdad de condiciones con aquellas empresas del País Vasco, especialmente, en detrimento de las empresas de las zonas mixta y no vascófona de Navarra». La CEN dio en la clave, llegada masiva de contratos a empresas vascas en detrimento de las autóctonas o de cualquier otra región española. Es decir, menos España, más País Vasco.

Ya lo advirtió el representante del PP, Javier García, durante el debate de ayer: «No tiene suficiente el Gobierno de Navarra con imponer el euskera en las aulas; no tiene suficiente con imponer el euskera a los funcionarios; de imponer también el euskera en la señalización de las carreteras. Van más allá y ahora tratan de imponer el euskera a todas aquellas empresas que pretendan ser contratadas por las Administraciones Públicas».

Se beneficia el euskera en la zona no vascófona mediante la rebaja de número mínimo de alumnos por aula o pagando el transporte y el comedor de los chicos que estudien en euskera. Se beneficia a los euskaldunes, navarros o, sobre todo, procedentes del País Vasco, que quieran ser funcionarios aunque el motivo de la plaza nada tenga que ver con el euskera.

Se trata, en definitiva, de ir sembrando la semilla nacionalista. Y hacerlo cuanto antes, porque en 13 meses llegan las elecciones autonómicas.