Podemos

Pablo Iglesias apela a las bases para blindar su modelo de partido

El líder de Podemos e Íñigo Errejón difieren de cuál es la mejor forma de alcanzar el poder

Iglesias durante un acto con círculos en abril en Barcelona - EFE

Pablo Iglesias celebra esta tarde en Madrid un acto con los círculos del partido para «socializar» el debate sobre el futuro de Podemos. Un encuentro que se produce un día antes del Consejo Ciudadano Estatal en el que el partido empieza a debatir el nuevo rumbo.

La certeza de que ni habrá elecciones ni hay espacio para un Gobierno alternativo ha tapado el debate sobre cómo debe ser la relación con el PSOE, que distanció a Iglesias y Errejón. Pero el nuevo escenario anticipa los debates que concluirán en la Asamblea que se desarrollará en el primer trimestre de 2017.

Y Pablo Iglesias lleva semanas apelando cada vez más a las bases en sus discursos, en una alianza de facto con las tesis de Izquierda Anticapitalista a los que necesita para controlar la federación madrileña ante la candidatura errejonista. En la noche del miércoles durante la presentación del libro «Horizontes neoliberales en la subjetividad», de Jorge Alemán, plasmó su teoría: «Es importante decirle a las bases de Podemos que vuestros enemigos son los dirigentes. Corremos el riesgo de convertirnos en un partido de notables, en un partido en manos de sus cargos públicos».

Iglesias admitió que el debate que afronta su partido «no es un debate ideológico de absolutos», y que la cuestión esencial es si tenemos que estar «dentro o fuera», es decir, «si apostamos por cavar trincheras en la sociedad civil o si apostamos por la vía consensual».

El líder de Podemos daba por buena la hipótesis populista que ha cimentado al partido: los de abajo contra los de arriba. Pero habrá que abandonarlo llegado el caso. «¿Esto es un debate de absolutos? No. Si gobernamos, yo diría que se ha acabado el populismo. Si nosotros gobernáramos sería partidario del compromiso histórico». Hasta entonces, «una pata en las instituciones y la otra pata, los dos brazos y la cabeza fuera». Iglesias deja claro que él defiende «un Podemos de afuera», un partido que «construya contrapoder, y eso es una táctica. Si ganas las elecciones claro que se cambia».

Sumar a los que faltan

Iglesias se preguntaba si para sumar «a los que faltan» (una expresión muy propia de Errejón) «¿tenemos que parecernos más a la sociedad o asumimos que tenemos que seguir cambiando la sociedad y que el proceso de podemización social continúe? Yo defiendo un Podemos que no se sitúe en la media social. Los que faltan no van a venir porque tú te parezcas más a ellos, sino porque les convenzas de que tú tienes razón». Una impugnación total a las tesis de Errejón, que cree que Podemos debe hacer un mayor hincapié en el trabajo institucional para generar «certezas».

Tratando de evitar la confrontación, Errejón planteó que el objetivo de Podemos debe ser «reconstruir el pueblo español para ejercer la soberanía» y que la mejor forma de hacerlo es tanto «desde las instituciones demostrando que somos útiles como desde la calle». Errejón insiste en que «no hay contradicción» y que «tenemos que combatir con un pie en cada uno de los dos territorios», y defendió que «no hay la menor contradicción entre la transversalidad y la radicalidad».

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