Hostal Royal Estremera

La de Junqueras es una prisión calculada, estratégica, electoralista, voluntaria. Hostal Royal Estremera: es su mejor cartel de campaña

Salvador Sostres
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El CIS explica mucho mejor que el auto del juez la permanencia en prisión de Oriol Junqueras. Puigdemont se acerca peligrosamente en las encuestas y la épica del «president legítim a l’exili» es demasiado poderosa para tratarla de combatir habiendo acatado la legalidad, el artículo 155 y la inexistencia de la fraudulentamente proclamada república catalana.

Junqueras sabía que tenía que quedarse pero por si colaba intentó salir gratis de la cárcel. Esquivar las facturas es su especialidad y hasta ahora no le había ido mal. Sabía perfectamente lo que tenía que declarar para quedar en libertad pero prefirió no decir nada con lo que los hiperventilados de Puigdemont pudieran avergonzarle durante la campaña.

La de Junqueras es una prisión, por lo tanto, calculada, estratégica, electoralista, voluntaria. Hostal Royal Estremera: es su mejor cartel de campaña. Es posible que no le sirva de nada y que igualmente le supere el apestado de Bruselas: el CIS sugiere que el independentismo, cada vez más estomacal y más radicalizado, está irreversiblemente decantado hacia el voto más visceral y extravagante.

En este sentido, la gran paradoja del 21-D podría ser que precisamente el voto más independentista y antiespañol propiciara la victoria de Ciudadanos: el terreno que gane Puigdemont es el que retrocerá Esquerra, y en el empate a 30, Inés Arrimadas podría vencer a ambos por uno o dos escaños. Y aunque la aritmética parlamentaria es lo determinante para formar gobierno, que la primera fuerza política de Cataluña pase a ser constitucionalista, manda un mensaje de indiscutible entidad a Europa y al mundo.

Puigdemont sabe que desde Bruselas no podrá ser presidente pero en su extravío y su vanidad está dispuesto a asumir el riesgo de que Ciudadanos gane las elecciones para tratar de evitar la victoria de Esquerra. Por su parte el PDECat, en su demagogia del «president legítim», ha advertido que no votará ninguna investidura que no sea la de su candidato. Junqueras está tan asustado que cree que su mejor baza es quedarse en la cárcel, como aquellos clochards que cuando llega el invierno cometen cualquier delito porque saben que en prisión no pasarán frío y comerán tres veces al día. El independentismo está falto de ideas, deshilachado y enfrentado. No reconoció ni su propia república y malgastó la amenaza de proclmar la independencia.

En el Hostal Royal Estremera Junqueras intentará contraprogramar el circo permanente del apestado de Bruselas. Mientras tanto, doña Inés ha salido a comprarse un vestido porque al final siempre hay uno que baila y el jueves 21 muy probablemente será ella.

Salvador SostresSalvador SostresArticulista de OpiniónSalvador Sostres