Entrevista

Sergio Martín: «Por horas de telediario, Rato o Bárcenas ya están condenados»

El periodista aborda la relación del ámbito jurídico y la comunicación en el libro «Noticias, las justas»

Sergio Martín, presentador de Los Desayuos de TVE y coordinador de «Noticias, las justas»
Sergio Martín, presentador de Los Desayuos de TVE y coordinador de «Noticias, las justas»

Mientras el caso Gürtel llega a los juzgados, el Tribunal Constitucional deduce testimonio contra Carme Forcadell o se dirime si Neymar se sienta o no en el banquillo, el 82 por ciento de los españoles que ha entrado en contacto con la Justicia no ha comprendido bien lo que ha oído o leído. ¿Hay justicia cuando los ciudadanos no entienden las consecuencias y los problemas que de ella se derivan?

Esta pregunta la planteaba la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, esta semana durante la presentación del libro «Noticias, las justas» (Editorial Wolters Kluwer), coordinado por Sergio Martín, presentador de los Desayunos de Televisión Española, y escrito junto a María Eizaguirre, Alberto Palomar, América Valenzuela, Almudena Vigil y Enrique Dans. En él, abordan desde distintas perspectivas la relación del ámbito jurídico y la comunicación, la ciencia o la tecnología.

«Yo sería de ese ochenta y pico por ciento de gente que no entendería nada a no ser que alguien me lo explicara, y eso no puede ser», cuenta Martín. La publicación analiza el intrincado lenguaje jurídico que utilizan los expertos, y aboga por que comunicar no sea solo tarea de periodistas. «Resulta irónico ver sentencias que han condenado a la banca por vender productos que los clientes no entendían y muchas veces son los propios órganos judiciales los que redactan sentencias de difícil comprensión», reflexiona en un capítulo Almudena Vigil.

Quizá por ello, y por el deber de hacerse comprender, los medios de comunicación tienden a la simplificación, opina Martín. «Cuando quieres explicarle a alguien de la calle el sentido de las cosas tienes que tomar una decisión: si intentas ser tan preciso como un experto o si pierdes un poco de precisión para ser entendido por la gente». Algo que a veces acarrea las críticas de los entendidos. La solución parece sencilla: buscar juristas o abogados que lo expliquen sin cometer errores, pero la realidad, según el presentador y exdirector del Canal 24 horas, es que a veces no los hay con ganas, con interés o con la destreza para comunicar.

En un momento en el que la información de tribunales afecta a personajes públicos como Luis Bárcenas o Rodrigo Rato, Martín responde que «sin duda» existe la pena de telediario. Así, Eizaguirre, editora del Telediario 2 de TVE, ha analizado informativos de mediodía de diversas cadenas desde 2013 al primer cuatrimestre de 2016. «Muy por delante de la condena que puedan sufrir o no, ya veremos, han sufrido una condena y la reprobación pública por la cantidad de horas de telediario que han ocupado y por la cantidad de gente que ha visto su cara y su nombre y su prestigio profesional mancillado. Todos suponemos que serán condenados… ¿pero y si luego no?», plantea Martín. Las consecuencias son irreversibles, por lo que pide una reflexión a los medios, para que encuentren el equilibrio con el derecho a informar. «Es muy complicado, casi la cuadratura del círculo», reconoce.

Nuevos debates

Frente a estos debates casi clásicos del periodismo, además del de los límites de la información que trata en el libro Palomar, también hay espacio para nuevos campos. Dans, en un capítulo sobre nuevas tecnologías, se pregunta si las leyes satisfacen necesidades reales: llega a la conclusión de que no y hace un llamamiento a todos los legisladores para que conozcan más la tecnología. Valenzuela, en un apartado sobre ciencia y justicia, habla de robots soldado con licencia para matar. ¿Quién es el responsable? ¿Y en un accidente con coches no tripulados?

Lo cierto es que hace falta más trabajo previo, algo que ocurre también con la información jurídica porque «no hay tiempo para reflexionar» una vez ha saltado la noticia. «Tenemos la tecnología para transmitir rápidamente la información, instantes después. El problema es el contenido. Estamos todos metidos en la vorágine de la inmediatez y eso te hace a veces cometer errores».

Aunque no todo es argot en las sentencias, como demuestran los entrecomillados reales que salpican el libro. En un fallo para fijar los daños morales derivados de la muerte de un perro, mordido por otro, el juez escribió: «Ya decía Walt Disney, al principio de “La Dama y el Vagabundo”, que si hay una cosa que nadie ha podido comprar por dinero, ésa es el movimiento de la cola de un perro».

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