Pancarta en la fachada del Ayuntamiento de Madrid
Pancarta en la fachada del Ayuntamiento de Madrid - Efe

InmigraciónNieto: «Habría que recapacitar sobre el buenismo en materia de inmigración y sus grandes falacias»

Ideas como eliminar las fronteras trivializan las migraciones, sus causas y consecuencias

MadridActualizado:

«Actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia». Eso es el «buenismo» según la RAE, y según el Gobierno una práctica que, aplicada a la inmigración, encierra «grandes falacias» sobre las que convendría «recapacitar», según el secretario de Estado de Seguridad.

La primera está en defender la eliminación de fronteras. «¿Dónde van las personas que entran, quién las acogería?», se pregunta José Antonio Nieto. Quienes reclaman esa medida, -o meses atrás el acceso masivo de refugiados a España-, no ofrecen voluntariamente sus casas, como tampoco parecen haber reflexionado sobre la petición de que haya «vías seguras» para la inmigración. Quién debería tener acceso a ellas abre la puerta a un inmenso abanico de perfiles de pobreza, persecución por tensión social, por tensión económica, militar si hay una guerra... «Hay más de mil millones de africanos en esa situación», indica el secretario de Seguridad, que recuerda que la capacidad de acogida de un estado es limitada. A estos efectos no hay que olvidar que, allí donde se ha superado, caso de Alemania, una parte importante de la propia sociedad ha reaccionado, entre otros, situando como líder de la oposición a un partido directamente xenófobo.

Ver la inmigración desde una óptica simplista impide también valorar una consecuencia fatal de estos movimientos de población: si es bueno para los países de origen perder precisamente a aquellos que emigran, «su gente más joven, más capacitada, la poca que tiene algunos recursos», recuerda el secretario, puesto que sin dinero las mafias ni les permitirían emprender el viaje.

Frente a las ideas que trivializan gestión de los movimientos migratorios, el Gobierno indica que en España «nos toca gestionar una tragedia».