La guerra de Rajoy

La presidenta madrileña es un peón que Rajoy no está dispuesto a entregar a Ciudadanos tras declararle la guerra

MadridActualizado:

Se equivoca quien opine que Mariano Rajoy está apoyando a Cristina Cifuentes porque confía en su inocencia. Lo que ocurre es que la presidenta madrileña se ha convertido en un peón que el presidente del Gobierno no está dispuesto a entregar a Ciudadanos después de declarar la guerra a Albert Rivera tras asumir que tendrá que convocar elecciones generales en 2019.

El último peón que Rivera se cobró fue la senadora popular Pilar Barreiro, apartada al grupo mixto , la condición que Ciudadanos exigía para apoyar los presupuestos. La negativa del PNV a secundar al Gobierno porque sigue en vigor el 155 en Cataluña hace innecesarios sus votos en el debate parlamentario que el Ejecutivo ya sabe que perderá dentro de dos semanas. Los presupuestos continuarán prorrogados, pero en 2019 Rajoy deberá convocar elecciones generales antes o después de que en primavera se celebren las municipales, autonómicas y europeas.

Ya metidos en campaña electoral de carácter nacional, las encuestas que predicen el posible «sorpasso» de la formación naranja sobre el PP han llevado a Rajoy a declarar la guerra a Ciudadanos de manera sostenida para evitar males mayores, que precisamente es el argumento con el que Trump justifica sus bombardeos sobre Siria, un símil bélico al conflicto político iniciado por La Moncloa.

El primer disparo masivo de misiles de Rajoy se produjo en su discurso de cierre de la convención que los populares celebraron el fin de semana pasado en Sevilla, en el que calificó a los dirigentes de Ciudadanos de «parlanchines» e «inexpertos lenguaraces». Una arenga en la que sentó las bases de lo que será su estrategia en la campaña electoral que está comenzando. «Cuando gana el PP, gana España», proclamó. O sea, que como no vuelva a ganar su partido, a este país le espera una recesión económica acompañada de subida de impuestos.

La amenaza de Ciudadanos de sumarse a la moción de censura del PSOE y Podemos contra la presidenta cuestionada por su master si esta no dimite ha servido en bandeja de plata el arranque de ese discurso de Rajoy, piensan en Moncloa. Ese «nosotros o el caos» que plantea creen que puede resultar útil para cortar la fuga de sus votantes hacia la formación naranja, especialmente en Madrid, la comunidad donde se pagan menos impuestos. De ahí que el presidente haya aceptado el órdago de Rivera, que poco tiene que ver con el futuro de la presidenta a quien la mayor parte de los dirigentes de su propio partido creen amortizada.

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