Pedro Sánchez y Susana Díaz
Pedro Sánchez y Susana Díaz

Pedro Sánchez y Susana Díaz: guerra de egos entre las «dos almas» del PSOE

Una lucha por el poder enfrenta desde hace más de año al secretario socialista y a la líder guardiana de las esencias

MADRIDActualizado:

Susana Díaz y Pedro Sánchez empezaron bien. De hecho, los votos de la federación andaluza fueron vitales para que él se convirtiera, en julio de 2014, en secretario general de los socialistas. Pero algunas decisiones del nuevo líder, junto con la mayor cercanía de ella a históricos como Felipe González o Alfonso Guerra, hicieron que sus caminos se separaran.

Susana aguantó los primeros cien días del flamante secretario general sin abrir la boca. Pero después comenzó a formular, alto y claro, lo que con el paso de los meses se ha convertido en una retahíla de divergencias, marcadas por un denominador común: la decepción. Sánchez nunca fue, nunca aceptó ser, su «hombre en Ferraz» a pesar de la importancia de los apoyos recibidos desde Andalucía.

«Susana Díaz tiene cultura de partido y sabe que es esta dirección, y mi persona, la que marca y propone las líneas políticas»Pedro Sánchez

Primero fueron las veladas críticas por acudir a programas de televisión como «El Hormiguero» - «Pedro Sánchez tiene una estrategia y yo tengo otra»-; después, la descalificación directa de propuestas del secretario socialista como la de oficiar funerales de Estado para las víctimas de la violencia machista, o la de suprimir el Ministerio de Defensa.

Más tarde, fue evidente que Susana Díaz quería «volar» más alto. Y desde ese momento, Sánchez duerme con un ojo abierto, vigilante a los movimientos de la presidenta andaluza. Ella cuenta, además, con la ayuda y protección de los grandes nombres del partido, como el expresidente Felipe González; Sánchez nunca ha gozado de esa amistad, ni -para ser sinceros- la ha buscado; en alguna ocasión incluso a llegado a afirmar en público lo que desde algunos sectores del PSOE se considera poco menos que un sacrílego: le dijo a González que «estamos en un tiempo nuevo» que exige «hablar las cosas de distintas formas».

Esencias socialistas

Susana, sin embargo, se precia de guardar el tarro de las esencias socialistas. Entre ellas, la idea de una España unida, que ahora ve amenazada por las amistades peligrosas de Sánchez con Pablo Iglesias y Podemos. Ella es una de las principales voces que se alzan en contra de cualquier sospecha de acuerdo con la formación morada que incluya puntos o cláusulas que permitan, siquiera veladamente, poner en duda esa unidad patria.

¿Díaz se presentará a las primarias? «Es ella la que tiene que responder a esa pregunta»Pedro Sánchez

Precisamente en torno a este asunto se han mostrado otros desencuentros entre ambos líderes: la política territorial de Pedro Sánchez disgusta a Díaz, que piensa que se deja «comer la merienda» por el PSC. La tibieza de las posturas socialistas en relación a, por ejemplo, la inclusión de más de 70 ayuntamientos del PSC en la Red de Municipios por la Independencia no es bien vista por otros sectores socialistas, más cercanos a los planteamientos de la jefa del Ejecutivo andaluz.

Susana Díaz y Pedro Sánchez se han cruzado algunas frases venenosas. Como cuando él le recordaba que «es esta dirección y mi persona la que marca y propone las líneas políticas a nivel federal», y ella le respondía que la política de pactos «se decide en el Comité Federal». Se han puesto mala cara, o directamente no se han mirado, en actos públicos, incluso a sabiendas de que cientos de ojos estaban pendientes de sus gestos. Ninguno de los dos parece ser bueno para el disimulo.

Fuera de la campaña

En la campaña andaluza del 22 de marzo de 2015, Díaz hizo lo imposible porque Sánchez no estuviera presente, para que no «restara» en lugar de sumarle votos. Sánchez se la devolvió en las municipales y autonómicas de mayo de ese mismo año: la tuvo esperando a la entrada de un mitin en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) el 20 de mayo, mientras él acudía a visitar a Francisco Toscano, alcalde de Dos Hermanas y enfrentado a la presidenta andaluza. Por no juntarse, no coincidieron ni en la foto final.

«La política de pactos la decide el Comité Federal»Susana Díaz

Pero si las discrepancias y los desencuentros existen, no es menos cierto que el origen de todos ellos está en la imposibilidad de que ambos ocupen simultáneamente el mismo escenario: si Susana Díaz da el salto a la política nacional, será -está claro- sobre el cadáver de Pedro Sánchez, que está muy lejos de estar dispuesto a consentírselo.

Enfriamiento momentáneo

A ambos se les ven más como rivales que como compañeros de filas. Y ese clima ha llegado a enrarecer vivamente la relación entre ellos en esta época de «tiempo muerto» y bloqueo en la negociación de un gobierno tras el 20-D. Las chispas saltaban en las últimas semanas, a medida que se acercaban las fechas previstas para el cara a cara definitivo, en las primarias del 8 de mayo. El 11 de abril debería haberse desvelado si Susana Díaz finalmente pasaba de amagar a golpear, según los plazos acordados en el Comité Federal del 30 de enero.

«El 20-D el PSOE sacó el peor resultado de la historia»Susana Díaz

Pero la última finta de la dirección socialista plantea un aplazamiento de todas las citas: el 39º Congreso del partido y, con él, las primarias. Una decisión que, de confirmarse el próximo sábado, enfriaría momentáneamente los ánimos y pospondría el duelo a cara de perro entre ambas «almas» del PSOE.