España

Golpean una trama que arma a yihadistas en Libia y Siria con el tráfico de hachís

La UCO confisca casi 20 toneladas de esa droga en un buque a 45 millas de Almería

La Guardia Civil detiene a un marroquí por vínculos con Daesh en Gerona
La Guardia Civil detiene a un marroquí por vínculos con Daesh en Gerona - ABC

Pocas veces en España habían quedado tan claras las relaciones entre la criminalidad organizada y el terrorismo yihadista como en una operación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que solo en su última fase ha acabado con la aprehensión de un barco de bandera panameña cargado con casi veinte toneladas de hachís. Las investigaciones, en las que han participado servicios policiales de varios países, han demostrado que la red de narcos armaba a yihadistas y grupos insurgentes en Libia e Irak con los beneficios que le proporcionaba el tráfico de drogas. Los servicios de Inteligencia e Información de varios países estudian ya la importante documentación encontrada.

La última intervención de la Guardia Civil se enmarca en una operación internacional a gran escala, «Urca», que comenzó en 2013 tras detectarse que el Mediterráneo oriental se había convertido en una «autopista» del tráfico de hachís y armas. Las cifras de este servicio, en el que España juega un papel decisivo, son demoledoras: cinco buques apresados con cerca de 100.000 kilos de hachís; otros dos barcos intervenidos con 11.400 armas, más de un millón de cartuchos y diez toneladas de nitrato amónico susceptible de ser utilizado para fabricar explosivos y 109 detenidos, entre ellos 34 sirios, 26 marroquíes y 14 españoles, de los cuáles hay alguno que ocupa puestos intermedios en la organización.

Asalto en alta mar

La UCO, y dentro de ella muy especialmente el Equipo contra el Crimen Organizado de Alicante, tenía abierta una investigación sobre el buque Marti N., de bandera panameña, que había puesto rumbo a Libia y del que se sospechaba que llevaba un enorme cargamento de hachís. El 23 de septiembre agentes de la Unidad Especial de Intervención del Instituto Armado procedieron a su asalto en la zona del Estrecho. Los doce tripulantes -once ucranianos y uno de uzbekistán- fueron reducidos y se confiscaron 19.600 kilos de hachís ocultos entre madera. En esta operación colaboró el Servicio de Aduanas francés y la Guardia de Finanzas italiana, pero en la macrooperación también participa la Policía Nacional francesa, la Dirección Antidroga italiana, el Servicio de Guardacostas griego y la norteamericana DEA (Drug Enforcement Administration, organismo que se ocupa del cumplimiento de las leyes antidroga).

El Marti N. era el séptimo barco apresado desde 2013, y el segundo de la Guardia Civil en este servicio internacional. El anterior fue el Just Rema, con 15.700 kilos de hachís. Los cargamentos de armas fueron interceptados en dos buques por las autoridades griegas en sus costas. Uno era de bandera boliviana y fue adquirido en España por un empresario sirio-libanés tras ser abandonado por su anterior propietario en el puerto de Málaga. El segundo, de bandera de Togo, llevaba armas y el nitrato amónico, cuyo destino era la ciudad libia de Misrata, situada en una zona bastión de Daesh.

En los últimos días se ha interceptado otro barco, esta vez por las autoridades egipcias en su zona de influencia, gracias a la información de la Guardia Civil. Se intervinieron 750 kilos de hachís -buena parte de la carga fue arrojada al mar por los narcos- , y lo que es más inquietante, 1,2 millones de pastillas de captagon, la droga utilizada por los yihadistas de la matanza de París en noviembre de 2015.

La organización también tenía una ruta terrestre para el transporte de hachís, que partía de la zona del Sahel y recorría Mauritania, Mali y Nigeria,para introducirse en Libia desde donde era distribuido. Esta vía fue desmantelada por la Gendarmería marroquí gracias, de nuevo, a informaciones de la Guardia Civil. Resultado de este trabajo fue la detección de un camión con 9.980 kilos de hachís, otro con 5.160 y un tercero con 8.500 kilos. Una variante de esta ruta llegaba a España, donde se asestaron otros dos golpes, con casi una tonelada intervenida en dos vehículos pesados.

La investigación aún está lejos de cerrarse, aunque ahora discurre por dos vías paralelas: la de financiación del terrorismo yihadista, de la que se encargan los servicios de Inteligencia e Información de los países involucrados en la operación; y la de la organización criminal propiamente dicha que, aunque debilitada por estas operaciones, sigue activa.

La trama, activa

Las fuentes consultadas por ABC explican que la trama delictiva proporciona armas y droga a los yihadistas, entre otras razones porque es imposible operar en esos países sin pagar peaje a los grupos insurrectos, pero su objetivo principal es el beneficio económico. Eso no impide que algunos de los detenidos esté muy radicalizado. Las armas y las drogas que entregan a los yihadistas serían, por tanto, ese «impuesto» que hay que abonar para poder continuar con sus actividades criminales en esa zona.

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