España

El golpe a ETA fulmina su sueño de cambiar armas por presos

Se intervinieron 145 armas cortas, el mayor alijo aprehendido en la última década

El ministro del Interior, Jorge Fernández Diaz
El ministro del Interior, Jorge Fernández Diaz - EFE

Sin apenas militantes -no más de una decena-, ni armamento, ni posibilidad alguna de negociar, porque nada tiene que ofrecer. El golpe asestado el pasado miércoles en Francia a la estructura «técnico-logística» de ETA, que supuso la mayor incautación de armas de la última década, deja a la banda sin capacidad para conseguir su último sueño: el fin de la dispersión de sus presos, la salida de la cárcel de aquellos que estén enfermos o hayan cumplido las tres cuartas partes de su condena y que los huidos puedan regresar a España sin tener que asumir las consecuencias penales de sus actos.

Lo que queda de ETA no puede ofrecer entregar armas a cambio de las anteriores demandas -tampoco los gobiernos español ni francés iban a aceptarlo en ningún caso-, sencillamente, porque apenas les queda armamento después de los tres grandes golpes asestados por la Guardia Civil y la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI) francesa a la estructura «técnico-logística». La creación de esta nueva rama de la organización, sucesora del aparato «logístico-militar» fue anunciada por los terroristas en un comunicado publicado el 20 de julio de 2014. Esa nueva estructura estaba encargada del sellado de sus depósitos de armas y el reforzamiento de su aparato político, pues aún entonces soñaba con poder negociar con los gobiernos español y francés.

El zulo encontrado el Día de la Fiesta Nacional era estratégico para esta estructura «técnico-logística» y estaba situado en un paraje forestal de la localidad francesa de Carlepont, a unos 100 kilómetros al noroeste de París, en el Departamento de Oise. A él habían llevado gran parte de las armas que quedaban a la banda, como lo demuestra que las 75 pistolas automáticas, 70 revólveres, dos fusiles de caza, 130 cargadores de pistola y munición intervenidos es la incautación de armamento más importante de la última década. El golpe, según Interior, deja «extraordinariamente diezmada y con menor capacidad de influencia» la citada estructura de ETA.

De Vauvert

Como informó ABC, las armas proceden del robo perpetrado por ETA en 2006 en Vauvert, localidad situada a más de 800 kilómetros de donde estaban almacenadas. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, dijo ayer en Bruselas que ETA dispondría antes de esta última operación un stock de armamento de dos o tres toneladas de explosivos, munición de diversos calibres y entre 200 y 300 armas largas y cortas. Por tanto, la operación hispano-francesa permite que ETA «no pueda hacerse publicidad, ni pretender otras cosas con la presuntas maniobras de entrega de su armamento y llegar a escenificaciones tan grotescas como las que protagonizó hace un tiempo», informa Ep.

Fernández Díaz insistió en el mensaje que ya trasladó esta semana con motivo del Día de la Patrona de la Guardia Civil en el sentido de que no cabía ninguna posibilidad de negociación con ETA, como pretenden los terroristas desde su derrota policial y su anuncio, el 20 de octubre de 2011, del cese de la violencia. «Deben entregar las armas y certificar su defunción haciendo pública su disolución. ETA es una cadáver al que solo le falta expedir su certificado de defunción», sostuvo el ministro, subrayando que la política de Francia está «alineada» con la de España. Y recordó que «está en manos de los presos de ETA o en manos de la banda terrorista el que se acabe la política de dispersión. Los primeros pueden renegar de ella y la organización disolverse. Si no lo hacen, es porque ellos no quieren».

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