EFE / Vídeo: Pisarello presentó la Plaza de la República en Barcelona

Gerardo, el hijo de Ángel Pisarello

Hijo de Tucumán y formado en Derecho Constitucional, mantiene fijo el rumbo político del Ayuntamiento de Barcelona

BUENOS AIRES / BARCELONAActualizado:

En 2001, cuando las cacerolas empezaron a tronar en Argentina y la crisis se llevaba por delante al expresidente Fernando de la Rúa, el actual primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Gerardo Pisarello, con 31 años, hacía las maletas y partía rumbo a España.

Oriundo de Tucumán (1970), la provincia que sufrió con enorme crudeza el azote de la guerrilla y de la dictadura militar (1976-83), Pisarello, ahora con 47 años, dejó al otro lado del Atlántico recuerdos amargos de su vida. Su padre, Ángel Pisarello, forma parte de la lista de miles de desaparecidos durante los años de plomo. Fue un reconocido dirigente estudiantil, político, senador, embajador y fundador y presidente de la rama juvenil de la Unión Cívica Radical (UCR), Juventud Radical. Los que le conocieron le definen como «un hombre aguerrido, corajudo».

El Pisarello «catalán» se crió viendo a su padre defender a los que sufrían la violación de los derechos humanos. Un experto en solicitar «hábeas corpus» para los argentinos que el régimen secuestraba. Sus compañeros y paisanos le definen como una persona «sin miedo» y que «se atrevía -añade un colega que le trató- con los casos que nadie se animaba». El primer aviso sobre el riesgo que corría Pisarello senior lo recibió con una bomba que hizo saltar por los aires su despacho. Gerardo, por entonces, era solo un niño. En aquella época, ejercer la abogacía era, sin duda, un desafío para el destino, ya que imperaba el terrorismo de Estado, bajo el régimen de Isabel Martínez, viuda de Perón, con la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) y, después, con el gobierno militar del exgeneral Rafael Videla. El 24 de junio de 1976, apenas tres meses después del golpe, a Pisarello padre se lo llevaron delante de su familia en Tucumán. Su cuerpo apareció el 2 de julio. Le habían torturado y asesinado.

Político en Barcelona

A Gerardo no se le conoce actividad política ni en Tucumán ni en Argentina. Mientras vivió en su país natal era un hombre de perfil bajo. La fama le llegó en Barcelona donde, según recuerda un paisano suyo que coincidió con él, «no le gusta demasiado que le recuerden en público donde nació».

Y, tal cual, el hijo de aquel desaparecido, llegó a su cénit político con la llegada del partido Barcelona en Comú al Consistorio barcelonés, en 2015, bajo el paraguas de Ada Colau, actual alcaldesa de la ciudad, y que confía plenamente en Pisarello, clave en el éxito político de Colau. De hecho, el número dos del Ayuntamiento es considerado el cerebro del equipo de gobierno local y, con esta autoridad, no pide permiso para meterse en charcos políticos, como cuando protagonizó un vergonzante rifirrafe con el líder del PP de Barcelona al intentar quitarle una bandera de España que Alberto Fernández situó en el balcón del consistorio, como respuesta a una «estelada» de ERC.

Antes de llegar a dominar la ciudad desde su despacho de la plaza de San Jaime, Pisarello ejerció de profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona (UB). Una plaza académica que le permitió defender la teoría de un proceso constituyente para toda España, que a la vez satisfacía las demandas de los nacionalistas catalanes, y conjugaba esta «revolución» con la defensa radical de los derechos sociales desde la izquierda.

En este contexto conoce a una tal Ada Colau y juntos lideran el Observatori DESC, plataforma privada -pero bien regada por las subvenciones públicas- creada en 1998 «con el objetivo de mostrar que tanto los derechos civiles y políticos -a la libertad de expresión, a la vida, al voto, etcétera- como los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales -a la vivienda, al trabajo, a la educación, a la salud, a la alimentación- son derechos fundamentales de todas las personas». Pisarello fue su vicepresidente. Una entidad que ha servido como trampolín político a parte de los cargos de confianza que, una vez en el gobierno de la ciudad, se han situado alrededor de Colau y Pisarello.

Tras su rodaje en esta entidad, Pisarello decide que hay que dar el salto a la política en primera fila, y dejar la teoría y el estudio académico para mejores tiempos. Junto a la monja Teresa Forcades y el activista Arcadi Oliveres, Pisarello potencia el embrión de un partido político llamado elocuentemente Procés Constituent. Sus objetivos no cambian: darle la vuelta a España, abrir el melón de la secesión en Cataluña, y radicalismo a ultranza en la defensa de los derechos sociales. Pero su ámbito de actuación, solo Cataluña, y las pugnas internas, entre otras razones, hacen imposible que esta plataforma se consolide política y socialmente.

Enlace Colau-Iglesias

Sin embargo, la llegada del 15-M le abre la puerta a cumplir ese doble objetivo personal. Aunque inicialmente trastoca sus planes, la aparición de Podemos, un partido dirigido desde Madrid pero con el que comparte prácticamente toda su literatura política, es visto como el cómplice ideal para llevar a cabo la teoría que ha desarrollado desde la UB y desde el Observatori DESC. Pisarello aprovecha, entonces, sus contactos en Madrid, a donde llegó de Argentina para seguir sus estudios, antes de dar el salto a Barcelona en 2001.

Hábilmente, Colau y Pisarello, acompañados, entre otros, del polémico abogado Jaume Asens y el historiador Xavier Domènech, consiguen crear una marca en Cataluña que desactiva prácticamente a la sucursal de Podemos, Podem, que, además, entra desde el primer minuto en una guerra interna entre facciones que permite a Pablo Iglesias entrelazar acuerdos con Barcelona en Comú, ahora ya convertido en Catalunya en Comú y que presentará batalla política el 21-D.Pisarello es el primer argentino que tiene mando en plaza en al Ayuntamiento de Barcelona y autoridad respetada para manejar su timón.