Imagen del nicho donde ya descansan los restos del teniente general
Imagen del nicho donde ya descansan los restos del teniente general - ABC

El general Sanjurjo fue enterrado en Melilla como un soldado más

No hubo honores, ni piquete ni cornetín en el pabellón de regulares del cementerio municipal

SevillaActualizado:

Las imágenes a las que ha tenido acceso este periódico desmienten los rumores de que el general José Sanjurjo recibiera honores militares al ser enterrado en el pabellón de regulares del cementerio municipal de Melilla el pasado 23 de marzo.

Cabe recordar que los restos del general dos veces golpista José Sanjurjo fueron exhumados en Pamplona en aplicación de la Ley de Memoria Histórica de Navarra, en contra de la voluntad de la familia. El ayuntamiento navarro está en manos de la formación separatista EH Bildu. Esta misma semana EH-Bildu pidió la comparecencia urgente en el Congreso de Diputados de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, para que explique «en detalle» la participación de autoridades militares en ese entierro «con honores».

La Comandancia General de Melilla emitió tras la denuncia de EH Bildu un comunicado en el que asegura que «no hubo honores militares, no formó ninguna unidad ni piquete» y tampoco hubo durante el acto «ningún guión ni cornetín».

La nota de la Comandancia explica que «se realizó una sencilla ceremonia, íntima y privada». Reconoce que los restos de José Sanjurjo fueron enterrados en una parcela militar, con la presencia del comandante general de Melilla, Fernando Gutiérrez, «acompañado por una pequeña comisión», como se hace habitualmente en todas las sepulturas de soldados.

El Ejército explica que fue la familia quien solicitó que los restos se inhumaran en un panteón militar. Para ello motivaron que Sanjurjo fue comandante general de Melilla, estuvo al mando de fuerzas de regulares y estaba en posesión de dos cruces Laureadas de San Fernando (1914 y 1926).

De hecho, dichas cruces pueden verse en la lápida del nicho que se sitúa a ras de suelo. Fue por eso que se autorizó que el entierro se celebrase en el cementerio municipal de Melilla. Los restos fueron depositados en el panteón de regulares número 2 del cementerio, que «se sigue utilizando para la inhumación de los fallecidos de regulares que lo requieran», apuntaba la nota.