Vídeo: Ada Colau pierde la cuestión de confianza - ATLAS

El fracaso municipal de Ada Colau desacredita su salto a la Generalitat

La alcaldesa no logra concitar ningún apoyo de la oposición en su segunda moción de confianza en dos años

BarcelonaActualizado:

De ser una de las grandes figuras políticas y con más recorrido de Cataluña a una alcaldesa empequeñecida y con un gobierno a la deriva. En medio de la inestabilidad por la falta de un gobierno sólido en la Generalitat, Barcelona quería ser la gran capital que arrastrase a la comunidad autónoma y Ada Colau tenía la oportunidad de conseguirlo y de reafirmarse como una apuesta de futuro de los comunes a nivel autonómico, pero las formas y los fondos de la alcaldesa han conseguido todo lo contrario.

Prueba de ello es el último capítulo de su gobierno en minoría. Como un auténtico «déjà vu», el Ayuntamiento de la capital catalana volvió a vivir ayer un fracaso de la alcaldesa clavado al de hace justo un año. Por segunda vez consecutiva, Colau no superó la cuestión de confianza que había presentado para aprobar los presupuestos y una vez más quedó en evidencia que con su minoría actual -solo 11 de los 41 ediles barceloneses son de BComú, su formación- poco puede hacer para reactivar la ciudad.

La alcaldesa se quedó sola durante el plenario extraordinario celebrado ayer. Treinta concejales, los de todos los otros grupos, votaron en contra de la moción de confianza. Lejos de reconocer sus más que evidentes debilidades, Colau centró su intervención en retar a la oposición a desbancarla. En un tono un tanto desafiante, se dirigió a los ediles y les dijo que «han hablado mucho de diálogo y de acuerdos de ciudad: pues ahora tienen el reto de conseguir un acuerdo y un diálogo que haga posible una alternativa».

Colau aprovechó su discurso para recordar el complejo contexto político vivido recientemente y quiso poner sobre la mesa su equidistancia. Así, recordó que han sido «meses de parálisis e inestabilidad generada por la represión y la judicialización de Cs y el PP pero también por la declaración unilateral de independencia absolutamente irresponsable que ha llevado al país a una situación límite».

Pocos dudan de su equidistancia. La alcaldesa, de hecho, ha centrado las negociaciones sobre los presupuestos en conseguir el apoyo de los grupos independentistas: accedió a aparcar algunos de sus proyectos estelares de mandato a cambio del respaldo del PDECat y ERC y de que los comunes se acercaran al independentismo en el Parlamento de Cataluña, pactos que al final fueron insuficientes.

Nula capacidad de diálogo

Durante el turno de la oposición, se escucharon las mismas quejas de siempre contra la alcaldesa: nulo diálogo y nula mano derecha para liderar un proyecto de ciudad. La presidenta de Cs en Barcelona, Carina Mejías, tildó de «argucia política» recurrir a la moción -que se prevé como un mecanismo extraordinario- de manera «poco democrática y sin escuchar a la oposición». Además, Alberto Fernández, el líder del PP en Barcelona, lamentó que «Barcelona tendrá unos presupuestos que no le convienen y mantendrá una alcaldesa que no debe».

Jaume Collboni, líder del PSC y hasta hace tres meses socio de gobierno, destacó que se trata del «segundo fracaso» de Colau. El socialista, con quien el gobierno lleva semanas de ataques y reproches en público, recordó que la alcaldesa está «más sola y aislada que nunca, sin un proyecto coherente ni rumbo claro para la ciudad». Los grupos independentistas, que intentaron ayudar a Colau con la aprobación de las cuentas, también fueron muy críticos. Desde el PDECat, el edil Xavier Trias consideró un «desastre» la situación, mientras que Alfred Bosch, líder de ERC en Barcelona, aseguró que «tenemos confianza en la ciudad y esperanza en las urnas de 2019».

Lamentablemente, esta unanimidad contra Colau no se puede plasmar en una candidatura alternativa a su alcaldía: la complicada aritmética municipal hace casi imposible un pacto para que otro candidato la desbanque. De aquí a que si no hay una gran sorpresa, el próximo 3 de marzo la alcaldesa habrá superado sin problemas este momento crítico.

Las próximas elecciones municipales en año y medio están muy presentes en el Consistorio. Se nota en la oposición, cada vez más harta de la inacción municipal, y también en los nervios del equipo de Colau, que con ganas de activar la maquinaria barcelonesa pero sin las mayorías necesarias, siguen buscando su modelo de ciudad.