Batlle, al salir del Tribunal Supremo
Batlle, al salir del Tribunal Supremo - EFE

El exdirector de los Mossos dimitió por la llegada de Forn y su apoyo público al 1-O

El exconsejero purgado por Puigdemont se desmarcó de la vía unilateral por miedo a repetir el 9-N

Batlle y Baiget han declarado como testigos ante el juez del Supremo que investiga la rebelión

MadridActualizado:

El antiguo director de los Mossos d'Esquadra Albert Batlle dimitió de su cargo el 17 de julio de 2017, a dos meses y medio de la celebración del referéndum independentista ilegal, por la llegada de Joaquim Forn a la consejería catalana de Interior y su apoyo público al 1-O. Batlle, quien este miércoles ha declarado como testigo, interpretó que comenzaba una nueva fase política y que Forn debía formar su propio equipo. Battle tomó esta decisión tras una reunión con Forn y a la vista de las declaraciones públicas del exconsejero, que siempre manifestó su apoyo a la preparación de la votación suspendida por el Tribunal Constitucional. Así lo ha explicado al juez Batlle, según han informado fuentes jurídicas presentes en las declaraciones.

El antiguo director de los Mossos, que ha asegurado que nunca le dieron órdenes ilegales, ha testificado ante el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, quien investiga a 28 líderes independentistas por empujar hacia la independencia por las vías ilegales, enfrentando a la sociedad catalana contra el Estado. Batlle ha explicado que la misión de los Mossos siempre es cumplir la legalidad y que responden a las autoridades judiciales, según fuentes jurídicas presentes en el breve interrogatorio. El exdirector de los Mossos ha negado que participara en alguna reunión para preparar el 1-0 y que desconoce la supuesta hoja de ruta unilateral del independentismo, el documento Enfocats hallado en el domicilio de Josep María Jové.

El exconsejero Forn es uno de los cuatro investigados que continúa en prisión preventiva. El magistrado dejó en la cárcel a Oriol Junqueras, Forn, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart para evitar los daños irreparables de su posible reiteración en los delitos, al vincularles con los brotes de violencia que protagonizó el proceso independentista ilegal, como el acoso a la Guardia Civil o los enfrentamientos con los agentes el 1-O. Están imputados por los delitos de rebelión, o sedición, y malversación, lo que dibuja un grave horizonte penal.

El otro testigo del día, el exconsejero de Empresa de la Generalitat Jordi Baiget, quien fue purgado por Carles Puigdemont por sus dudas sobre el referéndum independentista ilegal, se desmarcó del proceso independentista ilegal por miedo a repetir una jornada como la votación ilegal del 9 de noviembre de 2014, que no tuvo ninguna validez. Su escepticismo le costó el cargo en el Ejecutivo de Puigdemont el pasado 4 de julio de 2017 y le libró de ser investigado por rebelión por el juez Llarena, ante quien ha testificado.

Baiget, cuya destitución fue el detonante de la dimisión de los también exconsejeros Jordi Jané, Neus Munté y Meritxell Ruiz, ha asegurado que él siempre fue partidario de un referéndum pactado con el Estado, alejado de cualquier vía unilateral. El exconsejero, que fue cesado tras una entrevista con un medio en la que cuestionó la viabilidad del referéndum, ha explicado que estaba en contra de la línea del proceso.

Cuestionado sobre la fuga de empresas de Cataluaña por la inestabilidad, Baiget ha acusado al Gobierno de España. El exconsejero de Empresa, quien fue sustituido por Santi Vila, ha afirmado que la culpa es del Ejecutivo de Mariano Rajoy por facilitar la salida de las sedes sociales empresas de la comunidad autónoma con un cambio normativo. A Baiget no le consta que Jové fuera el coordinador de la preparación del referéndum y desconoce la hoja de ruta, según ha respondido ante preguntas de la Fiscalía. Según él, el Govern siempre trató de buscar todas las vías de diálogo y la unilateralidad es una irresponsabilidad.