España

España recupera «influencia» con la cumbre del G-5 en Berlín

Desde la Moncloa se defiende que la interinidad del Gobierno «ha limitado la capacidad de acción e iniciativa»

Rajoy, May, Renzi, Obama, Merkel y Hollande, hoy en Berlín - EFE

«España ha vuelto con fuerza e influencia al tablero internacional». Así resumen en La Moncloa el significado de la intensa agenda exterior de Mariano Rajoy esta semana, que ha tenido su plato más fuerte con la cumbre de Berlín en la que han particado Barack Obama y el G-5 europeo (Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España), y la posterior reunión bilateral del presidente del Gobierno con la canciller, Angela Merkel. El presidente ha sido recibido esta mañana por su homóloga alemana, a quien dio dos besos antes de posar brevemente para los informadores gráficos. Después, Obama le dio un caluroso abrazo y le dijo «¡Por fin!» tras su casi año como presidente del gobierno en funciones.

En el momento en que Rajoy fue investido presidente en el Congreso, el Gobierno puso el máximo empeño en tener presencia en la cumbre de hoy, que ha servido de despedida de Obama con los líderes europeos de las cinco principales potencias económicas de la UE. No podía faltar España, y Rajoy ha contado con la invitación, y el apoyo expreso, de Merkel, con quien mantiene una excelente relación, para estar sentado a la misma mesa que los mandatarios de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia. De nada sirvieron las reticencias que puso Matteo Renzi, porque al final el jefe del Ejecutivo ha estado hoy ahí.

La reunión de los líderes ha supuesto, según el Gobierno, la continuación de los encuentros que se estaban produciendo en los márgenes de reuniones multilaterales (OTAN, G-20), entre estos mandatarios. La cumbre se ha celebrado en la Cancillería Alemana, y ha tratado varios asuntos, cada uno de ellos introducido por los distintos líderes. A Rajoy y a Theresa May les ha correspondido hablar de migraciones y refugiados. Estados Unidos e Italia se han centrado más en la lucha contra Daesh, mientras que Alemania y Francia han puesto sobre la mesa las relaciones con Rusia y Ucrania.

Primero de la nueva etapa

El Tratado de Libre Comercio ha sido otro de los puntos del orden del día. Fuentes próximas al presidente han admitido su preocupación por el futuro de un Tratado que se consideraba fundamental para la economía europea y la de Estados Unidos, y que tras la elección de Donald Trump puede entrar en vía muerta.

Desde La Moncloa se considera que estas citas suponen «una muestra de la vuelta formal, con fuerza e influencia, de España al tablero internacional, después de un año en el que la interinidad del Gobierno ha limitado nuestra capacidad de acción e iniciativa».

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