El hacker ruso Pyotr Levashov
El hacker ruso Pyotr Levashov - ABC

España entrega a EE.UU. a un hacker ruso dueño de una red de 100.000 «bots»

Medios de Moscú vinculan a Pyotr Levashov con la trama que interfirió en los comicios que ganó Donald Trump

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Pyotr Levashov tenía un ejército de más de 100.000 ordenadores capaces de enviar cuatro billones de mensajes spam al día para infectar computadoras con ransomware, virus que cifran los archivos y solo los liberan a cambio de un rescate. También alquilaba esta red de envio, una de las «botnet» más grandes del mundo llamada Kelihos a razón de 200 dólares por distribuir un millón de correos dañinos, con descuentos del 50% si lo que se pretendía era una operación masiva. Por 500 dólares, Levashov robaba usuarios y contraseñas y suplantaba identidades.

El viernes, la Policía Nacional entregó a este ruso de 37 años a la justicia norteamericana, que desde 2006 le busca por fraude e interceptación ilegal de comunicaciones electrónicas, además de por ayudar a otros a vaciar cuentas bancarias ajenas y cometer estafas bursátiles, según dos acusaciones formales que pesan contra él. Aunque los medios de Moscú -que no EE.UU- han afirmado que la persecución se debe a las sospechas de que este hacker, conocido como uno de los mayores «capos del spam» del planeta, había jugado algún papel en la supuesta injerencia perpetrada por el Gobierno de Vladimir Putin en la campaña de 2016 que llevó a Donald Trump a la Casa Blanca.

Protegido

La detención de Pyotr Levashov se produjo el pasado 7 de abril en Barcelona, donde fue capturado por la Policía Nacional en colaboración con el FBI en virtud de una Comisión Rogatoria Internacional. El hombre, residente en su ciudad natal de San Petersburgo, se encontraba en la Ciudad Condal de vacaciones junto a su mujer e hija, circunstancia que fue detectada y aprovechada por Washington para provocar su arresto y poder pedir la extradición consumada ahora.

Del inquietante perfil y los vínculso de este presunto delincuente dio cuenta The New York Times al desvelar que, tiempo atrás, agentes federales estadounidenses habían llegado a viajar a Moscú para que sus colegas rusos les prestaran cooperación para conseguir atrapar a Levashov, alias Peter Severa. La solicitud fue rechazada debido a la protección del propio Kremlin, según un agente de seguridad norteamericano cuyo testimonio recogió el periódico, en el que también se asegura que la tupida red Kelihos fue empleada durante la campaña electoral rusa de 2012 para desplegar noticias falsas contra el opositor y multimillonario Mijail d. Prokhorov, al que entre otras cosas se identificó como gay. Y se cree que Levashov también intervino en el el gigantesco ataque informático a Estonia de 2007, ejemplo iniciático de la ciberguerra.

La agencia Sputnik News -caja de resonancia de la «realidad alternativa» que busca abrirse hueco en Occidente en beneficio de los intereses de Putin- se hacía eco el viernes de un presumible comunicado en el que la embajada de Rusia en España expresaba su «decepción» por la entrega a EE.UU. del detenido. El otro medio involucrado en difundir el mismo tipo de propaganda y de desinformación, la cadena de televisión Russia Today (RT), ya entrevistó en abril a la mujer de Levashov, María. «Hablé con mi marido en comisaría por teléfono. Dijeron algo de un virus que supuestamente creó mi marido, relacionado con la victoria de Trump», dijo, introduciendo también en la conversación la palabra «ciberespionaje».

En lo que coinciden quienes le han investigado es en que este programador ha conseguido acopiar una inmensa fortuna, a la que sin duda aportó pingües sumas su ingenio a la hora de diseñar los spam maliciosos que distribuía por millones, por ejemplo anunciando fármacos falsos previstos para la disfunción eréctil. Una ostentosa mansión en San Petersburgo, una guardia pretoriana de escoltas y un sedán blindado han simbolizado su extravagante modo de vida.

Pyotr Levashov está en manos de los Marshals de EE.UU, la fuerza de seguridad más antigua del país, encargada de hacer cumplir las decisionesjudiciales desde 1789.