Uno de los soldados españoles con un niño, sobre el terreno maliense
Uno de los soldados españoles con un niño, sobre el terreno maliense - MINISTERIO DEFENSA

España asume el mando de la misión europea en Malí para frenar el yihadismo

Cospedal destaca en Bamako la importancia de una misión clave para evitar que el país se convierta en «pasto» del terrorismo

El general de brigada Enrique Millán Martínez asume la dirección de EUTM, que asesora y entrena a las FF.AA. locales

Enviado especial a Bamako (Mali)Actualizado:

España ha asumido el mando rotatorio de la Misión de Entrenamiento de la Unión Europea (EUTM) en Malí, que desde hace cinco años trabaja con las Fuerzas Armadas locales para asesorar y adiestrar a los soldados en su lucha contra el yihadismo, y evitar que el país se convierta en «pasto» de los terroristas, en palabras de María Dolores de Cospedal, que se desplazó a Bamako para asistir a la ceremonia de transferencia de autoridad.

La ministra de Defensa llegó al cuartel general de la misión con varias horas de retraso por una avería en el avión que la transportaba desde Gabón, y allí fue recibida por el nuevo comandante de EUTM, el general español de brigada Enrique Millán Martínez, y su antecesor, el general belga Bart Laurent. «Hoy es un día importante para España», ha dicho la ministra en un breve discurso ante el destacamento español. «Asumir el mando de la misión es un honor».

Cospedal ha subrayado que las amenazas a la seguridad de los españoles «no están hoy a la vuelta de la esquina, sino en todos los lugares del mundo, y hay que ir allí donde está el peligro». El deber de las Fuerzas Armadas es proteger «el derecho a la seguridad de todos: sin seguridad no hay justicia», y Cospedal agradeció el esfuerzo a los militares desplegados en Malí, «tan lejos de nuestras fronteras y tan cerca de los corazones de los españoles».

La titular de Defensa ha sido la máxima autoridad española en la ceremonia que escenificó el traspaso de manos belgas del mando de una misión «fundamental» para aplacar el polvorín yihadista. Si cae Malí, cae el Sahel entero, destacan en el Ministerio. Desde ayer, 31 de enero, y hasta finales de noviembre, el general Millán coordinará una misión dirigida a que las Fuerzas Armadas malienses se valgan por sí mismas en el control de la integridad territorial del país.

Se trata, según el nuevo comandante español, de «reconstruir» un Ejército que se desmoronó entre 2012 y 2013, con una guerra civil que llevó a Francia a intervenir militarmente para frenar el avance de los yihadistas desde el norte hacia Bamako. Una combinación de fuerzas tuaregs, yihadistas autóctonos y muyahidines de países vecinos a punto estuvieron de hacerse con el control del Estado, después de imponerse en regiones del norte como Tombuctú.

El principal reto para el liderazgo español en el tercer mandato de la operación, a la espera de que se apruebe un cuarto mandato antes de mayo, es afrontar el retorno de yihadistas que combatieron en las guerras de Siria e Irak. El objetivo de los terroristas sigue siendo hacerse fuertes en el centro del país. «Eso nos va a complicar la misión», reconoce el general Millán, que trabajará por que Malí no se convierta en «un santuario de terroristas».

No obstante, EUTM no es una misión ejecutiva, con lo que los militares desplegados no participan en actividades de combate ni acompañan a las unidades malienses en sus operaciones. «No vamos a hacer las cosas por ellos. Les enseñamos a hacer lo que quieren hacer», explica el nuevo comandante de la misión. Después de la operación «Serval» francesa, la UE se centró en 2013 con EUTM en asesorar y adiestrar al Ejército local para establecer una cadena de mando eficiente.

Cubiertas estas urgencias, el tercer mandato intentará culminar el proceso de descentralización, con lo que la labor del Ejército «adquiere más complejidad», según Cospedal. Hasta ahora, la misión se había desarrollado esencialmente en la capital y en el campo de adiestramiento de Koulikoro, donde los soldados malienses se forman en artillería, tiro o combate en poblaciones. En total, más de 11.500 soldados malienses han recibido formación, lo que representa alrededor de un tercio de las tropas locales. Esta labor de adoctrinamiento se empezará a hacer ahora en cuarteles distribuidos a lo largo del país.

El Congreso de los Diputados aprobó la semana pasada incrementar el número de efectivos destinados en Malí de 140 a 292, en una misión que supondrá un coste 88,57 millones de euros, frente a los 72,9 del año pasado. Con este despliegue, el contingente español es ahora el más numeroso en Malí.

Por su orografía y por su emplazamiento, Malí es un país clave en la ruta de la inmigración ilegal, el tráfico de drogas y armamento. Con una extensión que triplica a España, solo tiene 18 millones de habitantes. Amplias zonas desérticas están deshabitadas, lo que dificulta aún más el control de todo el territorio, con un ejército débil y varios grupos terroristas activos, con etnias enfrentadas entre sí.

Un total de 27 países, además de Malí, participan en una misión integrada por unos 580 hombres y mujeres. Durante esta fase, el área de operaciones de la misión se extenderá desde el sur del país hasta la curva del río Níger, incluyendo Gao y Tombuctú.