España

Errejón: «No hay la menor contradicción entre la transversalidad y la radicalidad»

El secretario político defiende que el partido debe estar en la calle, pero que solo podrán ganar si antes demuestran «desde las instituciones que somos útiles»

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias en el Congreso
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias en el Congreso - Ángel de Antonio

El debate en Podemos tiene mucho que ver en cómo gestionar lo que la formación debe ser de cara al futuro, después del contratiempo de unas expectativas que llevaron a Pablo Iglesias a pensar en alcanzar el poder tras la repetición de los comicios el 26 de junio. Con el objetivo de gobernar en el horizonte, lo que Podemos debate es cómo ser en lo que Íñigo Errejón llama «el mientras tanto». Un debate entre si debe pensar más lo institucional o la calle.

Pese a sus diferencias, tanto Errejón como Iglesias defieden que Podemos debe tener un ojo en lo institucional y otro en la calle, del lado (o siendo la cabeza) de los movimientos sociales. La diferencia entre uno y otro estriba en qué se prioriza y a qué se dedica más intensidad.

Ayer, durante la presentación del libro «Horizontes neoliberales en la subjetividad», del psicoanalista Jorge Alemán, Iglesias mostró su cara más transgresora. «¿Apostamos por construir sujetos y cavar trincheras o por una vía consensual y del compromiso?», se preguntaba Iglesias, añadiendo que desde su punto de vista, la apuesta consensual solo tiene sentido una vez en el Gobierno. «Si nosotros gobernáramos sería partidario del compromiso», reconocía.

El líder de Podemos daba por buena, hasta que se gobierne, la hipótesis populista que ha cimentado al partido-los de abajo contra los de arriba-. Pero habrá que abandonarlo llegado el caso. «¿Esto es un debate de absolutos? No. Si gobernamos, yo diría que se ha acabado el populismo». Hasta entonces, «una pata en las instituciones y la otra pata, los dos brazos y la cabeza fuera».

Por su parte, el secretario político siempre ha hecho un mayor hincapié en que Podemos debe, sin olvidar su presencia en la calle, centrar muchos esfuerzos en el trabajo institucional para generar «certezas» como mejor forma de «atraer a los que faltan». Esta mañana, durante una concentración en la que ha acompañado a los trabajadores en huelga del telemarketing, Errejón ha planteado que la aspiración de Podemos debe ser «reconstruir el pueblo español para ejercer la soberanía» y que la mejor forma de hacerlo es tanto «desde las instituciones demostrando que somos útiles como desde la calle».

Errejón insite en que «no hay contradicción» y que «tenemos que combatir con un pie en cada uno de los dos territorios», y ha defendido que «no hay la menor contradicción entre la transversalidad y la radicalidad».

Ayer Pablo Iglesias reconocía que «ese es uno de los debates fundamentales, un Podemos que busque compromisos y respetabilidad en las instituciones o un Podemos que lo busque desde fuera». Está claro que Errejón defiende la primera vía e Iglesias las segundas. El partido afronta en los próximos meses su proceso de refundación, hacer compatibles ambas prioridades es la única fórmula para mantener el partido.

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